martes, 25 de agosto de 2009

Antibióticos

¿Cómo "localizan" los antibióticos las zonas de infección que deben atacar?

-Cuando uno toma un antibiótico en forma de tabletas o cápsulas, el intestino absorbe el ingrediente activo y lo hace pasar al torrente sanguíneo, el cual lo transporta por todo el organismo.
-Los antibióticos atacan sólo a las bacterias, no a las células del organismo, por lo que únicamente ejercen su efecto curativo en las zonas de infección.
Esto produce en el enfermo la impresión de que el antibiótico "localiza" dichas zonas.
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El Humo y las Arterias

La arteriosclerosis, o endurecimiento de las arterias, y sus secuelas de cardiopatía y apoplejía, producen más muertes que ninguna otra enfermedad.
Un estudio reciente ha revelado que las arterias de fumadores, ex fumadores y quienes inhalan involuntariamente el humo de éstos se endurecen mucho más pronto que las de quienes no fuman, lo que aumenta el riesgo de que contraigan males cardiovasculares.
Los autores del estudio, el doctor George Howard y otros investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest, en Winston-Salem, Carolina del Norte, obserbaron durante tres años a más de 10,000 individuos de edad madura y averiguaron que las arterias de los fumadores se endurecen a un ritmo 50% mayor que las de los no fumadores, en promedio; en los ex fumadores, el ritmo es 25% mayor, y, lo que quizá sea el hallazgo más asombroso, las arterias de los no fumadores expuestos al humo del tabaco durante unas 20 horas a la semana se endurecen 20% más pronto.
Lo mismo ocurre en los hombres que en las mujeres.
A diferencia de estudios anteriores, que analizaban la relación entre el tabaquismo y las cardiopartías, éste es el primero que mide el efecto acelerador del humo sobre el avance de la arteriosclerosis, tanto en fumadores como en no fumadores.
Howard advierte que estos resultados no deben llevar a los fumadores a concluir que es inútil dejar el tabaco.
"No hemos dicho: 'Despreocúpese, el daño está hecho y es usted un caso perdido'. Si sigue fumando, la arteriosclerosis avanzará aún más deprisa, y ésta es razón suficiente para dejar de fumar".
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Ateismo

-Emilio, ¿en que le afecta a una persona religiosa que alguien crea o no en la existencia de Dios?

-En nada, pero, es común que una mayoría de creyentes vean al ateismo como una amenaza para los individuos y para la sociedad.

-Y, ¿a qué se debe que piensen así?

-En la Biblia, Salmo 14.1, se dice: "El necio en su interior dice: '¡No existe Dios!' Corrompidos están, da asco su conducta, no hay alguno que haga el bien".
-Esta referencia se cita frecuentemente y capta la esencia de como ven al ateismo, el promedio de personas religiosas.
-Platón, el gran filósofo griego, decía que el ateismo era un crimen que debía ser castigado con cinco años de prisión en la primera ofensa y muerte si hubiera reincidencia.
-Santo Tomás de Aquino, el gran teologo medieval, enseñaba que "el pecado de no creencia es mayor que cualquier pecado de la perversión moral," y recomendaba que el hereje "sea exterminado del mundo por medio de la muerte" después de la tercera ofensa.
-En una critica reciente de ateismo, Vicent P. Miceli clama que "cada forma de ateismo, aun la inicialmente bien intencionada, constriñe, reduce y esclavisa al ateo dentro y contra sí mismo y, eventualmente, ya que el ateismo alcanza proporciones de plaga entre los hombres, va a esclavizar y asesinar a la sociedad".
-A través de similares argumentos, se representa al ateismo como sinónimo de fuerza destructiva.
-En 1871, la suprema corte de Tennessee publicó la siguiente proclama:
"El hombre que tiene la osadía de reconocer que no cree en Dios, muestra un caracter moral imprudente y de profunda irresponsabilidad moral, tal que lo descalifica como creible en una corte de justicia en un país cristiano".
Según esto, el estereotipo del ateo es un individuo insensible, cínico e inmoral.
-Aunque, hoy en día, por ejemplo, el ateo goza de una comparativa libertad en los Estados Unidos, la pelea por los derechos legales del ateo no han sido fáciles y aún continua.
-Hasta principio del siglo pasado, muchos estados no permitían que un ateo testificara en una corte, lo cual significaba que no podía declarar en una corte en cargos civiles y criminales.
-El razonamiento detrás de esta prohibición era que, ya que el ateo no creia en el premio y castigo después de la muerte, no se sentía moralmente obligado a decir la verdad en una corte civil o criminal.

-Yo entiendo que ser ateo es no creer en un ser supremo, pero, ¿cuáles son las críticas que se le hacen al ateo?

-Al ateismo, a lo largo de la historia, se le ha cargado de mitos que son críticas que en lugar de probar lo incorrecto del ateismo lo que tratan de probar es la existencia de Dios. Es decir, algunos críticos religiosos prefieren atacar las ideas impopulares asociadas con el ateismo en lugar de enfrentar el reto del ateismo directamente.
-De hecho, es común encontrar libros con el expreso intento de destruir el ateismo, que conforman con identificar al ateismo con personalidades específicas (tales como Nietzsche, Marx, Camus y Sartre) y, al criticar los puntos de vista de esos individuos, los autores religiosos imaginan haber vencido al ateismo.

-¿Qué argumentos esgrimen los religiosos para demostrar la existencia de Dios al querer atacar al ateismo?

-Se espera que el ateo conteste un conjunto de preguntas, de las cuales son tipicas las siguientes:
"Sin Dios, ¿qué queda de la moral?"
Sin Dios, ¿qué propósito existe en la vida del hombre?"
"Si no creemos en Dios, ¿cómo podemos estar seguros de nada?"
"Si Dios no existe, ¿a quién vamos a dirigirnos en tiempos de crisis?"
"Si no existe vida después de la vida, ¿quién va a premiar la virtud y atestiguar la injusticia?"
"Si Dios no existe, ¿en que se convierte el merecimiento y dignidad de cada persona?"
"Sin Dios, ¿cómo se puede llevar a cabo la felicidad?"
Estas y preguntas similares reflejan una íntima conexión entre religión y valores en las mentes de mucha gente.
-Las defensas de religión en contra del ateismo se ven frecuentemente saturadas con rafagas emocionales, donde se muestra al ateo como un hombre triste, confundido y amenazado con castigos futuros.

-¿Dónde deja esto al ateo?

-Presentar el punto de vista ateo es un trabajo dificil y frustrante. El ateo debe penetrar la barrera del temor y la sospecha que lo confronta, y él debe convencer que el ateismo representa, no una degeneración, sino un paso hacia adelante.

-¿Qué preguntas se le podrían hacer a los que defienden el ateismo?

¿Es el ateismo un sustituto para la religión?
¿Puede el ateismo llenar las necesidades morales y emocionales del hombre?
¿Debe el ateo defenderse a sí mismo contra cada acusación de inmoralidad y de pesimismo?
Estas son algunas de las preguntas que se le podrían hacer a los ateos.
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jueves, 13 de agosto de 2009

Paulina y el PAN

Denise Dresser

Intimidada, manipulada, mancillada, Paulina es un caso emblemático.
Violada primero por un criminal y después por las autoridades de Baja California, Paulina refleja las contradicciones que enfrenta la mujer mexicana: vive en el nuevo milenio pero bajo leyes del medievo; vive en un país que presume modernidad pero impone maternidad. Hay cientos y miles de Paulinas en Mexicali, en Matamoros, en Morelia, en Minatitlán. Mientras sufren en silencio, los políticos luchan por la democracia, por la alternancia, por la transparencia, por el derecho de los mexicanos a decidir su propio destino. Pero pocos alzan la voz para ofrecerle esa opción a quienes cargan sobre sus espaldas con la mitad del cielo. Vicente Fox se opone al aborto. El PAN se opone al aborto.
Muchos mexicanos se oponen al aborto. Todos deciden lo que la mujer debe o puede hacer y nadie le otorga el derecho a elegir. La testosterona se impone y la mujer dispone.El gobernador de Baja California y el Comité Nacional Provida tienen mucho que explicar, muchas cuentas que rendir, mucho daño que resarcir. Pero se niegan a hacerlo. Obstaculizaron el aborto de Paulina y ahora se lavan las manos.
Presionaron a sus padres y ahora les cierran la puerta. Se comportaron como dioses y ahora se rehusan a lidiar con los demonios que crearon.
Le mostraron videos de fetos despedazados y ahora se rehusan a encargarse de un niño entero. Le ofrecieron la salvación en el reino de los cielos y ahora se rehusan a ayudarla a vivir en la tierra. Se comportaron como todos aquellos hombres que embarazan primero y huyen después. Salvaron un bebé y destruyeron una vida.
El tema del aborto es difícil para cualquier persona que piensa, reflexiona, siente. Es difícil pensar que cualquiera que haya tenido un aborto lo haya hecho en forma casual. Aquellas mujeres que han abortado seguramente piensan en lo que pudo haber sido: en la niña con zapatos de charol, en el niño con la camiseta del América. Un aborto desgarra y desanima y hiere y humilla. Pero el derecho a abortar —un derecho que tienen las mujeres en la mayor parte de las democracias occidentales— no fue una propuesta de sobremesa de feministas que lo sugirieron una tarde compartiendo café, especulando cómo irritar a los hombres, planeando cómo conquistar al mundo. El derecho a abortar forma parte de esas largas luchas que han movido las ruedas de la historia milenio tras milenio.
En México se intenta desacreditar el tema de la legalización del aborto argumentando que pertenece al coto feminista, al mundo de las mujeres gritonas y guerrilleras. Pero no se necesita ser feminista para creer enlos derechos de la mujer: derechos universales, humanos, esenciales. La Corte Suprema de los Estados Unidos ha dicho que el derecho de una mujer a optar por un aborto es algo central a su vida, a su dignidad... y cuando un gobierno controla esa decisión, le está negando la posibilidad de ser tratada como un ser adulto entero, responsable de sus propias decisiones. Los gobiernos que penalizan el aborto siguen percibiendo a las mujeres como madres, amantes, esposas, concubinas, secretarias, subalternas. Quieren mantenerlas en su lugar, en el infantilismo invariable, en el sótano del segundo sexo.
Aquellos que se oponen al aborto argumentan que entraña el desperdicio de un ser humano perfectamente bueno. Pero un aborto siempre implica la guerra entre los vivos y los casi vivos, y en esa batalla la voluntad de los primeros debe imponerse sobre la posibilidad de los segundos. La vida real de las miles de paulinas por encima de la vida potencial de los miles de bebés botados en la basura, los miembros de Provida que reparten fotografías de fetos desmembrados parecen olvidar el dolor que padecen los niños no queridos, abandonados, desperdiciados. Parecen olvidar las miles de mujeres que mueren a causa de abortos practicados con agujas de tejer, en condiciones cavernícolas, en los callejones y en las clínicas.
Muchos piensan que el embarazo inicialmente es tan sólo una masa amorfa de protoplasma, un conjunto de células anónimas que puede ser removido de manera ascéptica por un instrumento quirúrgico. Y muchos piensan que ese protoplasma es un ser humano, completo, en miniatura, al cual se le puede hablar, cantar, prometer. Quizá la realidad se encuentre en el justo medio. Quizá por ello hay un número creciente de mujeres mexicanas que se encuentran en el justo medio del debate:
odiando la idea del aborto pero apoyando la idea de su legalización.
Actualmente, los candidatos presidenciales se disputan el voto femenino, en particular el voto de las mujeres pobres que representan 33% del padrón. Ofrecen institutos para la mujer, ofrecen becas para sus hijos, ofrecen refrigeradores y redención. Lo que no prometen es la posibilidad de que las mujeres mexicanas se vuelvan dueñas de su propia voluntad, dueñas de su propio cuerpo, dueñas de su propio futuro. Fox dice que es liberal; dice que en su presidencia permitirá las minifaldas y el table dancing, dice que el gobierno no debe gobernar en las casas y en las cantinas. Pero aún acepta que los hombres legislen sobre lo que ocurre en el útero de las mujeres. El liberalismo panista tiene una enorme laguna, se aplica con excepcionalidad, favorece la libertad individual de los hombres pero no de las mujeres. El liberalismo panista condena la violencia en las calles pero hace poco por condenar la violencia en las camas. Si los hombres panistas se embarazaran, el aborto sería, indudablemente, un sagrado sacramento.
El PAN en Baja California tomó la ley en sus manos, se declaró por encima de ella, la desconoció. El paternalismo del gobernador prevaleció sobre el precedente legal. El panismo violó un derecho —el aborto de un embarazo producido por violación— consagrado en el Código Penal. El panismo reinterpretó la Constitución para servir a sus propios fines, y tergiversó la letra de la ley para contribuir a su propia cruzada. En vez de procurar la ley, el Procurador de Justicia del estado procuró meter a la madre de Paulina a su carro y llevarla a ver a un sacerdote. En vez de defender los derechos de la joven, el procurador de Justicia se los arrebató. Dicen que el gobernador ha reaccionado de manera "iracunda e irascible" frente a las recomendaciones de los defensores de los derechos humanos. ¿Así reaccionarán los panistas de llegar a la silla presidencial? ¿Así convertirán sus convicciones personales en imposiciones generales? ¿Así apoyarán la democracia para todos, menos para las mujeres que les cocinan y les limpian? ¿Así harán de la religión un instrumento para asegurar el rezago? ¿Así excomulgarán a los no panistas del país?
Conozco pocas mujeres que se declaran en favor del aborto. Conozco cientos de mujeres que apoyan el derecho de una mujer a decidir si tiene un aborto o no. Las mujeres que eligen abortar no lo hacen por sed de sangre, sino por sed de vida; de una vida mejor de la que pueden ofrecer. Quienes argumentan que hay mujeres con sed de aborto nunca han padecido uno en carne propia. Fox declaró en una entrevista reciente que Paulina tiene la gran fortuna de tener un hijo al cual querer. Es cierto. Pero como lo escribió hace años Germaine Greer, una de las defensoras de los derechos de la mujer, "la madre obligada a serlo, ama a su hijo al igual que un pájaro enjaulado canta. Pero el canto no justifica la jaula, ni el amor la imposición".
Vicente Fox ya ha dicho que de llegar a la Presidencia no habrá legalización del aborto. Francisco Labastida ni toca el tema. El asunto del aborto asusta a los presidentes potenciales; piensan que tienen mucho que perder y poco que ganar si mueven las aguas, si proponen un debate, si asumen una posición abierta. Las mujeres están allí para ser seducidas y protegidas, admiradas y arropadas. Los candidatos quieren su voto, pero no sus ideas. Apoyan su libertad para votar pero no su libertad para decidir. Apoyan que las
mujeres tengan un voto propio pero no un cuerpo propio. Apoyan que las mujeres elijan a un hombre pero no que elijan si quieren concebirlo. Lástima que en esta elección nadie haya enarbolado el derecho que tiene una mujer a elegir. Lástima que en esta elección nadie esté dispuesto a darle una opción a la mujer en vez de ponerla en su lugar. Ojalá que después de 2000 las mujeres cobren conciencia de ese déficit democrático. Y ojalá que en las urnas por venir vendan caro su amor.

Las Mujeres Violadas

Anne Marie Mergier

Bajo el titulo de "EL MARTIRIO DE LAS MUJERES VIOLADAS", Zazi Sadu, reportera de EL WATTAN (La Nación), que es el diario independiente más leído de Argelia, publicó el 27 de enero los testimonios estremecedores de muchachas secuestradas y violadas por los grupos armados islámicos.
Estos últimos se apoyan en una ley chiita que autoriza "el matrimonio de gozo" para cometer sus crímenes.
Desde hace algún tiempo circulaban rumores al respecto, pero hasta el reportaje publicado por EL WATTAN no se había dado a conocer públicamente testimonio alguno de víctimas. Y eso por dos razones.
La mayoría de ellas reaparecen muertas, a menudo decapitadas, y las escasas sobrevivientes por lo general no se atreven a hablar.
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Asaltadas en la calle, a la salida de una escuela o de una tienda, robadas en presencia de sus padres, centenares de muchachas son secuestradas por grupos armados terroristas para ser utilizadas durante "el descanso de los guerreros".
Secuestradas durante largos meses en condiciones infrahumanas, están sometidas al terror de muchachos armados, llenos de odio y totalmente desequilibrados.
Guisan, lavan la ropa y por supuesto son violadas, golpeadas, quemadas...
A estas muchachas agredidas hasta en lo más profundo de su ser los emires les explican que l Islam les autoriza a tomarlas temporalmente como esposas en nombre de la ley que regula "el matrimonio de gozo".
Se trata en realidad de una práctica común en Irán, pero los cánones del chiismo son muy estrictos: este tipo de matrimonio implica el consentimiento de ambas partes para una unión que puede durar una hora o varios años.
Implica tambin, después de la separación, una indemnización a la mujer (dinero o bienes) por parte del hombre que, además, debe asumir la vida material del o de los niños nacidos de esa unión.
En ningún caso esa costumbre chiita puede justificar las atrocidades cometidas por esas sectas de asesinos, que en nombre de una FETWA secuestran, violan y decapitan mujeres simplemente porque son mujeres, es decir, hablando prosaicamente: rebaño sexual.
Una de estas jóvenes acepta testimoniar.
La llamaremos Uarda. Sólo tiene 17 años. Antes de que sus verdugos la raptaran, tenía una larga cabellera negra. Hoy en su mirada sólo se lee angustia.
"¿Por qué me hicieron eso?", repite.
Su madre intenta calmarla, explicarle lo inexplicable....
Ese día Uarda regresaba a su casa, en un barrio cntrico de Argel, un joven se le acercó, parecía pedir ayuda.
La muchacha no tuvo tiempo de entender lo que pasó.
El joven la empujó a un coche, le vendó los ojos y empezó el camino hacia el infierno.
Estaba tan aterrorizada que durante todo el trayecto no pudo decir una sola palabra.
"El me amenazaba con un cuchillo".
Finalmente Uarda llegó a una casa vieja de la que no salió durante varios meses.
Se encontró con otras diez muchachas, todas muy jóvenes, una de las cuales sólo tenía 12 años.
"Cuando vi a todas estas niñas me calmé un poco. Algunas tenían mi edad, otras tenían 20 años. Todas había sido secuestradas en la calle o en sus casas. Siempre había un grupo de muchachos armados que nos vigilaban. Se turnaban. Cada mañana repartían las tareas: unas guisaban, otras lavaban, otras cosían. A mí me tocaba lavar la ropa.
Algunos días después de su secuestro, en el momento de la comida, Uarda sintió la mirada de sus dos vigilantes. La miraban y se reían.
"Me dio terror. Pensé: Dios mío, hoy a va a ser mi turno. Ya sabía lo que hacían con otras muchachas... No me equivoqué".
Uarda tiene muchos problemas para contar la escena que siguió. Cada vez que intenta hablar, llora. Su cuerpo se mueve de un lado a otro, aprieta convulsivamente las piernas. La dejamos descansar... Le hablamos... Le decimos que es muy importante que hable, importante por ella, por las demás muchachas, por nosotras las mujeres.
"Sacaron a las otras muchachas, y dos terroristas con armas se quedaron conmigo. Uno se quedó cerca de la puerta para vigilar a las demás y el otro me ordenó desvestirme. Me negué. Le dije que lo que iba a hacer estaba mal, que Dios condenaba eso porque no nos he habíamos casado. Me amenazó con su cuchillo, me dijo que me iba a desfigurar, me dijo tambin que Dios le permitía hacer eso porque él era un MUDJAHID y que de todos modos más tarde se casaría conmigo. Casi me desmayé cuando empezó a tocar mi mejilla con su cuchillo. Me desvestí. Pero intenté resistir. Entonces me quemó con su cigarrillo. Aullé. Me seguí defendiendo.
Me quemó por todas partes y me desmayé. Cuando me desperté, estaba tirada en el piso. Había sangre, mucha sangre. No quise hablar con las otras muchachas cuando se me acercaron...".
"Una noche una de ellas decidió escaparse. Nadie pudo disuadirla. Ya llevaba varios meses aquí. Siempre lloraba, pensaba en su madre, en su familia, en el deshonor que había caído sobre su familia; intentamos todo para retenerla, pero en plena noche intentó salirse. Uno de los vigilantes se despertó, la agarró por el cabello, prendió la luz y la mató con dos balazos en la cabeza, enfrente de nosotras. Apenas nos alcanzó el tiempo para tapar los oídos de las más jóvenes para que no oyeran las detonaciones.
Después nos echamos todas a llorar. Varias tuvieron ataques de nervios. Los terroristas sacaron el cuerpo, y al día siguiente la enterraron por ahí cerca".
Uarda fue víctima de numerosas violaciones a lo largo de sus meses de secuestro. Se ve profundamente afectada física y psíquicamente. Como sus compañeras, debe su vida a un grupo de campesinos que sospecharon que algo extraño ocurría en esa casa e intervinieron para salvarlas.
Hoy esa muchacha vive en la angustia permanente ante el temor de que haya represalias contra su familia o contra ella misma. Todos los suyos la rodean y la ayudan. Pero es difíc
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El Aborto: Justificción y Límites

Carlos Tello Díaz

La iniciativa de reforma al Código Penal del Distrito Federal para incluir una nueva causal en materia de aborto será discutida durante estos días en las comisiones de Salud, de Equidad y género y de Justicia, para ser votada más tarde en el pleno de la Asamblea Legislativa.
Existen hasta hoy tres causas que hacen legal el aborto en el Distrito Federal:
a) la violación,
b) la malformación del feto y
c) la amenaza a la vida de la madre.
Fuera de ellas, el aborto es un crimen castigado con una pena que va de uno a tres años de prisión.
La Asamblea debate una causa más para no castigarlo: la del "daño al proyecto de vida de la mujer", con una restricción: que la interrupción del embaraqzo ocurra antes de las 12 semanas de gestación.
América Latina es la región donde se realizan más abortos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.
Es también, paradójicamente, la que posee las leyes más restrictivas en relación con este tema.
Alrededor de 25% de la población mundial vive en países donde el aborto está prohibido en términos generales, permitido sólo para salvar la vida de la mujer.
Prácticamente todas las naciones latinoamericanas están en esta categóría, y dos de ellas son las únicas del planeta que tienen una prohibición total de esa práctica, incluso si peligra la vida de la madre: Chile y El Salvador (y, hasta hace muy poco, Colombia).
Al mismo tiempo, los países con las menores tasas de abortos son los europeos, donde el aborto es legal.
Esos países reúnen condiciones que hacen que las mujeres que no deseen tener un hijo, no se embaracen: protección social, educación sexual y un fácil acceso a los distintos métodos anticonceptivos.
(En Francia, por ejemplo, ocurren 220 mil abortos al año; en Argentina, con una población menor, hay más de 500 mil.)
La experiencia muestra que la penalización no evita los abortos.
No los evita, sino los vuelve clandestinos -o sea, los convierte en un problema de salud pública y de justicia social.
Pues es un problema de salud pública la magnitud de muertes de mujeres que se practican abortos en condiciones inseguras, y es un problema de justicia social el acceso diferenciado a la atención de la salud que tienen las mujeres que pertenecen a distintas clases sociales.
Aún así, el tema es especialmente complejo, por sus connotaciones morales, legales, médicas, religiosas y psicológicas.
No siempre lo fue.
En un libro traducido hace unos años al español, Historia del aborto, la jurista italiana Gabriela de Cicco traza la historia de dicha práctica.
En la antigüedad, dice, "el aborto era fundamentalmente una cuestión de mujeres, así como también lo eran la gravidez y el parto".
El feto era considerado una especie de apéndice del cuerpo de la madre: portivo vicerum matris.
Así, a pesar de estar prohibido por algunas religiones (en concreto la cristiana), el aborto no era ilegal.
En el siglo XVIII, sin embargo, el feto adquirió identidad con los descubrimientos de la ciencia y, a partir de la revolución Francesa, el Estado decidió privilegiar la vida del "futuro ciudadano, trabajador y soldado, con respecto a la de la madre".
Francia fue, en efecto, el primer país en prohibir el aborto: en 1810.
El resto de Europa adoptó medidas similares, vigentes a lo largo del siglo XIX y durante la mayor parte del XX.
La penalización del aborto comenzó a ser revertida durante la segunda mitad del siglo XX.
En algunas partes fue producto de una decisión del Estado (fue legalizado desde 1920 en la URSS y, a partir de 1945, en varios países de Europa del Este).
En otros fue resultado de la fuerza que adquierieron en la sociedad las razones persuasivas y poderosas del movimiento feminista (sobre todo en Inglaterra y Francia).
Los que lo despenalizaron por decreto, los socialistas, lo hicieron como una forma de control demográfico.
Cuba pertenece a este grupo.
El aborto, ahí, fue legalizado en 1965, poco después del triunfo de la Revolución.
En Cuba, hoy, la mujer tiene derecho a solicitarlo en las instituciones especializadas, sin otro argumento que la decisión personal sobre su cuerpo.
La única limitante para acceder a este servicio, que es gratuito, es no tener más de 12 semanas de embarazo.
Según una encuesta reciente, cerca de la mitad de las cubanas entre 15 y 19 años han tenido al menos un aborto en sus vidas.
El aborto es una forma de control de la natalidad en Cuba.
No lo debe ser.
Este es, en mi opinión, el primer límite que le debemos poner a su despenalización.
El segundo es quizá más importante: tiene que ver con el tiempo de la gestación, que determina la diferencia entre un óvulo fertilizado, un embrión, un feto y un bebé.
En Francia, en 1975, la Ley Veil (Simone Veil era entonces ministra de Salud) lo despenalilzó sin otro requisito que la solicitud de la mujer, hasta las 10 semanas de embarazo.
Tuvo que pasar un cuarto de siglo, lleno de discusiones informales y detallas, para que en 2001 esa legislación fuera reformada con el fin de extender el período hasta las 12 semanas de embarazo (como en Alemania).
En Inglaterra, por el contrario, ocurrió una cosa muy distinta. La ley autoriza el aborto desde 1967, mucho antes que otras naciones, y es legal abortar -resulta incréible- hasta las 24 semanas de embarazo.
Se practican allí alrededor de 180 mil abortos anuales, cerca de 8 mil a mujeres con más de 18 semanas de embarazo, y de ellas unas 2 mil tienen de 22 a 24 semanas embarazadas. Casi seis meses de embarazo.
La consecuencia es invevitable: un promedio de 50 bebés sobreviven, año con año, a un aborto fallido, para vivir o morir fuera del vientre materno.
Los llamo babés pues creo que, a los seis meses, son eso: bebés.
Es un escándalo que los ingleses discuten ya publicamente.
Existe en ese país una corriente de opinión muy poderosa, agrupada en torno delmovimiento Alive and Kicking,
para modificar dicha legislación, que ha tomado fuerza en estas últimas semanas, luego de que en febrero de 2007 nacieron en Miami la bebita más prematura del mundo, con apenas 22 swemanas de gestación (pesó 284 gramos y midió 24 centimetros)
No era ya un feto: era un bebé. Por eso es tan importante determinar con precisión la edad de gestación a partir de la cual no puede ya ser permitida la interrupción del embarazo.
Así lo dijo hace poco en entrevista para el Telegraph uno de los ginecólogos más prominentes de Inglaterra:
"Me parece ilógico que, en salas adjacentes, un médico luche por salvar a un bebé nacido a las 23 semanas de embarazo mientras su colega aborta a un niño saludable que tiene el mismo tiempo de gestación".
Es más que ilógico: es escandalos.
El tema del aborto divide en dos a México. Yo estoy a favor de su despenalización, por razones de salud y de justicia, pero en contra de que sea utilizado como forma de control de la natalidad (como en Cuba) y en contra de que tenga lugar después de las 12 semanas de embarazo (como en Inglaterra).
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Tomado de PROCESO 1588
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Dos Historias para PROVIDA

Sabina Berman

Señor Limón:
Jefe laboral de los antiabortistas:

Le cuento dos historias ciertas.
Ambas inician con dos pruebas de embarazo.
Fernanda revisa su prueba, y en otra parte de la Ciudad de México y en otro año, Hilda revisa la suya.
Y ambas separan los labios, pasmadas: están, ambas, embarazadas.
Resulta que ambas son solteras y ambas cursan el primer año de la universidad y ninguna de las dos tiene contemplado casarse en un futuro próximo.
Fernanda porque su novio es un pintor que arranca su carrera y a quien ella ni siquiera sabe si ama profundamente.
Hilda porque su muy amado novio ingeniero le ha propuesto que se casen a lo grande en un par de años.
A lo grande: en La Hacienda de los Morales, con 500 invitados, pero hasta que él termine la maestría. Ya casados ambos irán a vivir a Boston, para que él estudie en el M.I.T., uno de los mejores tecnológicos del mundo; entonces, le promete su novio, podrán pensar en tener familia.
Y aquí las dos historias empiezan a divergir.
Hilda confiesa su embarazo a un sacerdote católico y el le advierte que el aborto es pecado fatal.
Su novio está de acuerdo. Su familia también.
Su padre le dice: "Dios es quien te lo envía", y con un swing rapído golea la pelota de golf que sale volando 300 metros.
Pero entonces, precisamente cuando Hilda desiste del aborto y se somete a la voluntad divina, la sombra del pecado y la vergüenza empieza a desplegarse sobre su vida.
El novio, tan católilco como ella, se avergüenza de antemano de ese niño concebido fuera del matrimonio y al cabo de unos meses se va de México, la abandona.
Su familia le ofrece ayudarle con una mesada, pero la orilla: que viva lejos, en otra colonia, es una pecadora y su hijo un bastardo impresentable.
Fernanda le avisa a su novio que abortará y el pintor se alza de hombros.
Soy yo, quien esto escribe: Sabina, su mejor amiga, quien la acompaña a la clínica.
En un cubículo se tiende en una camilla, vestida sólo con una bata blanca: El doctor entra; el procedimiento de aspirar el contenido de su vientre dura tres minutos.
Luego vamos al museo a ver las llitografías de Vasarely -Fernanda quiere aliviarse viendo algo bello-.
Pero al poco tiempo se siente débil y el resto de ese fin de semana lo pasa tendida en la cama. Sangra varias veces, como si su regla se repitiera cada cuatro horas.
De pronto el domingo a las cinco de la mañana me despierta apanicada: sus sábanas están ensopadas de sangre.
Pero el lunes Fernanda vuelve a la universidad y en la tarde corta a su novio: su ausencia le ha confirmado por qué no es un hombre que merece su amor.
Quince años después, Hilda vive sola, desconocida de su familia y su clase social; es la madre soltera pecadora, la incasable, la infotografiable en la revista
Quién, la imposible en el Club de Golf Chapultepec.
Trabaja como loca todo el santo día en un empleo mal pagado y en la nche noche cena con el hijo que le cambió la vida.
Sí, es muy infeliz. Su hijo es "la luz" de su vida, así lo lo dice ella, pero el resto en su cotidanidad" es la desdicha"; también lo expresa así ella.
Me dice: "El mío no es un caso trágico de infelicidad, es apenas una desdicha de melodrama".
Para ahora Fernanda tiene dos hijos, los dos varones.
Cuando le pregunto si siente remordimientos, me pregunta que de qué, genuinamente curiosa. Y de inmediato ella misma reformula la pregunta:
"¿Pero tuve miedo? Poco, porque sabía que la clínica era ciento por ciento segura y que había cero riesgo para mi fertilidad".
Lo repiensa y agrega:
"Mira, lo difícil no es que un niño crezca en tu vientre. Eso está a cargo de la naturaleza o de Dios, como prefieras nombrar eso que también hace que una semilla se vuelva una planta. Tú te pones gorda y te mareas un poco y ya. Lo difícil viene después: son los 15 años de dedicación diaria a tus hijos. La dedicación de cada día para hacerlos personas, para volver los humanos, para darles los instrumentos para ser felices y buenos. Eso es la maternindad humana: lo que viene después".
La pregunto a Hilda lo mismo: "¿Sientes remordimientos?".
Me dice:
"Muchos. Lo más duro es saber que fui la víctima de los grandes hombres blancos que me hablaron en nombre de Dios Padre. Si lo escribes, prométeme que me citarás completa".
Y se suelta hablando.
"Fíjate qué coherente: Esos señores, los que prohíben el aborto, son los mismos que prohíben la anticoncepción y la educación sexual; los mismos que prohíben el matrimonio para una mujer no virgen; los mismos que discriminan a las madres solteras y avergüenzan a sus hijos; los mismos que están en contra de los sindicatos y el aumento de los salarios; los mismos que se oponen a la distribución de dinero público a los viejos y los minusválidos; los mismos que prefieren la caridad -la limosna- al gasto social -a la justicia social-; los mismos que dicen 'nuestros inditos', pero nunca 'los derechos de los indígenas'; los mismos que dicen 'la sagrada esencia femenina', pero nunca 'los derechos y las cuotas para las mujeres'; los mismos que no apoyan a las escuelas públicas gratuitas; los mismos que tienen pauperizadas a las universidades del Estado y están en los patronatos de las universidades privadas, impagables para todos, menos para sus hijos y sus nietecitos.
"Estos señores blancos y mezquinos, estos padres severos y orgullosos que hablan en nombre de un Dios Padre hecho a imagen y semejanza de ellos mismos. Un Dios cuya ocupación predilecta es prohibir. Un Dios cruel y trágico. Un Dios blanco y autoritario y que seguramente usa corbata, como ellos. Un Dios que -mira qué chistoso- tiene miedo a la libertad. Un dios de la Derecha. Un Dios cuya satisfacción más grande es ser inalcanzable."
Dios, me dice Hilda sosegándose, hablando ahora suave, "tiene que ser más amplio y más generoso que esos señores blancos, ricos y barbados: de lo contrario, no hubiera creado, nuestro mundo si siquiera existiría: porque nuestro mundo resulta de la libertad que no cesa de recrear una y otra vez al mundo".
Y termina diciendo, la voz todavía más tranquila; "El aborto, para mí, sí es un asunto teológico. Entiendo que en un Estado laico eso no es relevante; el Estado debe dejar que cada mujer tome sus decisiones, porque sólo ella vivirá sus consecuencias, y durante muchos años. Pero a esa hora, en la hora de las decisiones, para mí y para cada mujer, el aborto sí es un asunto con Dios. Si escribes de mi aborto, escríbelo así, entero".
Bueno, señor Limón, lo escribo entero, las historias de Fernanda y de Hilda, con la esperanza de que alguna noche de luna llena y acaso de ternura paternal se las cunete a sus hijas. No a sus amigos blancos y de corbata. No, señor Limón: a sus hijas.

sabinaberman@hotmail.com
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