domingo, 17 de febrero de 2019

Biografía (Gertrude Bell)


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BIOGRAFÍA DE GERTRUDE BELL 


-¿Quién fue GERTRUDE BELL?

-GERTRUDE BELL fue escritora, arqueologa y también una espia británica.

-¿Cuándo nació?

-Gertrude Margaret Lowthian Bell nació el 14 de julio de 1868 en el condado inglés de Durham. 
-Su madre se llamaba Mary Shield y su padre Hugh Lowlluan Bell, industrial que suministraba un tercio de las necesidades de hierro del Imperio británico.


-GERTRUDE BELL había nacido en uno de los hogares victorianos más ricos y prósperos pero la felicidad fue truncada por la muerte prematura de su madre cuando dio a luz a su hermano Maurice. 

-GERTRUDE BELL tenía entonces tres años y la desaparición repentina de su madre fortalecería muchísimo la relación que tuvo con su padre la cual no desaparecería a lo largo de toda su vida. Ni tan siquiera cuando Hugh volvió a casarse en 1876 con Florence Olliffe, una joven escritora de veintiséis años que descubrió a la pequeña los fantásticos cuentos orientales.

-Su padre y su madrastra tuvieron tres hijos, Elsa, Molly y Hugo y en aquel tiempo GERTRUDE BELL pasó largas temporadas con sus primos y abuelos y fue educada en casa. 

-Cuando la joven cumplió dieciséis años, su padre, consciente del talento de su hija no dudó en enviarla a estudiar al prestigioso colegio femenino londinense Queen’s College. Allí GERTRUDE BELL demostró ser una estudiante modelo y destacó hasta tal punto que su profesor de historia le propuso continuar sus estudios en Oxford, un lugar muy poco común para una mujer y donde su estancia académica no estuvo exenta de comentarios machistas por parte de profesores y estudiantes. 

-Como primogénita de Hugh Bell estaba predestinada a ser la cultivada pero discreta esposa victoriana de un marido a la altura de su alcurnia. 

-Pero a GERTRUDE BELL no solo le molestaba disimular su inteligencia, sino que le costaba encontrar un compañero de conversación en línea con su intelecto.

-GERTRUDE BELL culminó la carrera de Historia Moderna con sobresa­liente. 

-Era la primera mujer que lo­graba semejante hito, y el diario The Times se hizo eco de ello. 

-Mientras, ni un candidato a marido cua­jaba. Florence Bell, madrastra de la jo­ven, confió  GERTRUDE BELL a su hermana Mary, casada con el diplomático Frank Lasce­lles, con la esperanza de que la vida de consulado puliera las habilidades socia­les de la arrogante intelectual.

-GERTRUDE BELL era una joven de poco más de veinte años que a pesar de haber demostrado grandes capacidades intelectuales no había conseguido el principal cometido de una muchacha en la Inglaterra victoriana, convertirse en esposa y madre.

-David Hogarth descubrió para GERTRUDE BELL la arqueología y la animó a visitar Petra, la antigua capital de los nabateos, y las ruinas romanas de Palmira. 


-Gracias a los Lascelles, GERTRUDE BELL conoció Persia y a un hombre enamorado, Henry Cadogan, que le abrió la puerta de una cultura que la sedujo por completo. 

-Pero Cadogan era pobre y el padre de GERTRUDE BELL se opuso al matrimonio. 

-Al poco tiempo, además, moría ahogado mientras pescaba, algunos creen que intencionadamente.

-Después de esto, GERTRUDE BELL pasó varios años desolada trabajando en un libro de viajes, Persian Pictures, y traduciendo los poemas del poeta persa Hafiz, dos éxitos editoriales, así como estudian­do árabe y persa. 

-A los 31 años, resignada a no casarse, GERTRUDE BELL se trasladó a Jerusalén para perfeccionar el árabe. 

-Unos días antes, en Ate­nas, David Hogarth, prestigioso investigador del British Museum, le había descubierto la arqueología. 

-La experien­cia la animó a atravesar el desierto de Si­ria y llegar hasta Petra y a las ruinas romanas de Palmira, cuyas largas avenidas de colum­nas estudió durante días.

-Su equipaje de exploradora, compuesto de vestidos victorianos y artilugios tan extraños como un baño de lona plegable, despistaban, pero había nacido una in­vestigadora nata.

-En Europa, GERTRUDE BELL es­tudió con el arqueólogo francés Salomon Reinarch, editor de la prestigiosa Revue Archéologique. Él la convirtió en su alum­na favorita, le inculcó la idea de que el origen de la civilización estaba en Orien­te y le enseñó metodología.

-En 1899, después de varios viajes por Europa atravesando montañas y disfrutando de la cultura occidental, decidió volver a Oriente. Esta vez con un objetivo más audaz, viajar al desierto en una expedición organizada por ella. 

-Siempre viajaba acompañada de algunos hombres de confianza, un rifle y su inseparable cámara Kodak. 

-Siendo ella tan inteligente, seguramente era una feminista, ¿No es cierto?

-Aunque era una mujer extraordinaria, fue ‘hija de su época’. Por ejemplo, no estaba a favor de que las mujeres votasen, por carecer la mayoría -argumentaba- de la educación necesaria para decidir sobre cuestiones políticas.

-Aun pasarían unos años estudiando y preparándose para aquella aventura que la adentraría en un peligroso mundo nómada en el que conocería culturas totalmente opuestas a sus orígenes. The desert and de sown, publicado en 1906, fue su testimonio de aquella aventura.

-Los siguientes años los pasó en Turquía, volcada en la arqueología y continuó realizando viajes al desierto, con su elegante equipaje, pero dispuesta a vivir esa total sensación de libertad que necesitaba para seguir adelante con su existencia solitaria.

-Fue en una de esas expediciones arqueológicas en Mesopotamia cuando en 1911 conocería a un joven estudiante llamado T.E. Lawrence y que la historia bautizaría como Lawrence de Arabia.


-La arqueóloga fotografió los detalles de los muros de argamasa y las torres redondas de las murallas. 

-Des­pués dibujó los planos a escala del enor­me castillo de piedra y madera, mientras la cinta métrica se le enredaba en los rifles de sus cinco criados, que no olvida­ban el estado de guerra latente en el desierto.

-Sus expectativas se desinflaron al final de los siete meses de viaje, cuando supo que el arabista francés Louis Mas­signon había publicado en la Gazette des Beaux Arts una reseña sobre el sitio. 

-Aun así, ella presentó los planos inédi­tos del castillo en su siguiente libro, Amu­rath to Amurath, mezcla de antropología y arqueología. 

-GERTRUDE BELL regresaba siempre a la casa familiar de Rounton para escribir, pero sus estancias se acortaban.

-A pesar de los prejuicios sociales, GERTRUDE BELL se había convertido en una joven coqueta, inteligente pero con tal nivel de arrogancia que espantaba a cualquier posible pretendiente. 

-Empezaron entonces unos años difíciles en los que la búsqueda de marido se convirtió en una tarea poco menos que imposible.

-Al principio dijiste que ella era espía, ¿no es cierto?

-Esperame tantito, Marcela, para allá voy.  

-El gobierno inglés contrató a la aventurera conocedora del mundo árabe gracias a sus constantes expediciones al desierto y a su constante contacto con las tribus árabes. 

-Su papel más importante se encontraría en la conformación de Irak. Como secretaria para Oriente, GERTRUDE BELL pudo tomar sus propias decisiones en materia política y tomo las riendas de la construcción de Irak, un largo camino que culminó con la coronación del emir Faisal como rey iraquí.

-GERTRUDE BELL ya era una arqueóloga reconocida cuando coincidió en Karkemish con dos ayudantes de Hogarth que excavaban por vez primera. 

-GERTRUDE BELL se escandalizó al ver el pésimo trabajo que realizaban en comparación con la meticulosidad del equipo arqueológico alemán de Robert Koldewey, a quien había visitado semanas antes. 

-En realidad, Hogarth les había encomen­dado vigilar las obras de la construcción del cercano ferrocarril Berlín-Bagdad.

-Uno de ellos era el joven T. E. Lawrence, futuro Lawrence de Arabia. 

-La inminencia de la Primera Guerra Mundial llenaba Oriente de un clima conspi­rativo, y la oficina de inteligencia militar británica reclutó a algunos arqueólogos.

-En una excavación en Karkemish, GERTRUDE BELL trató  a T. E. Lawrence. 

-Por media­ción de Hogarth, GERTRUDE BELL se convirtió en una fuente clave de información para Lawren­ce. 

-Ella fue la única oficial femenina en el servicio de inteligencia del ejército británico. 

-Los árabes la bautizaron como la Jatun, ‘la mujer de la corte que mantie­ne siempre un ojo y oídos bien abiertos’. 

-Después de la guerra y de la caída del Imperio otomano, Inglaterra y Francia se repartieron Oriente Medio. 

-En la Conferencia de El Cairo, convocada en 1921 por el nuevo secretario de Colonias, Winston Churchill, Lawrence y GERTRUDE BELL hicieron todo lo posible para que el príncipe Faisal fuera aceptado como primer rey de la nueva monarquía iraquí (pese a ser un emir hachemita que no había pisado nunca Irak). Faisal I fue entronizado en 1921 y llevó al país a su independencia total de Inglaterra en 1932. 

-El estado ‘creado’ por GERTRUDE BELL no gozó de estabilidad. Golpes de Estado, una ofensiva nazi, la toma de poder del Partido Baas -suní- en 1968 y el ascenso dentro de él de Sadam Huseín hasta ser presidente en 1979. Se aferró al puesto hasta su derrocamiento, en 2003. Su caída tampoco trajo el ansiado Gobierno estable, unificado y en paz que soñó GERTRUDE BELL, pero que no supo trazar sobre la arena del desierto.

-GERTRUDE BELL di­bujó para su gobierno las fronteras de un nuevo país, Irak, con el propósito de provocar los mínimos enfrentamientos entre tribus. 


-Fue la única mujer entre los cuarenta representantes que Winston Churchill convocó en la Conferencia de El Cairo de 1921 para definir el futuro del estado recién creado.

-‘La reina sin corona de Irak’, como se la apodó, tuteló al monarca elegido, el emir Faisal, y le insistió en reivindicar el pa­sado glorioso de Mesopotamia para crear una conciencia nacional común en un Irak con grupos étnicos y religiosos tan distintos.

-El 23 de agosto de 1921 el emir Faisal fue coronado rey de Irak. 

-Su elección había sido fruto de amplias negociaciones, conferencias en París y El Cairo pero, sobre todo, de las indicaciones de GERTRUDE BELL que conocía el mundo árabe como la palma de su mano. 

-Sus conocimientos del terreno fueron de gran valor para el gobierno británico quien la contrató para formar parte del equipo de inteligencia militar de la Oficina de Oriente. 

-Sus viajes, estudios arqueológicos y cometidos políticos salvarían, por un tiempo, a GERTRUDE BELL de la tristeza y la melancolía.

-¿Qué aportaciones hizo GERTRUDE BELL al campo de la arqueología?

-Durante el primer cuarto del siglo XX, la viajera, arqueóloga GERTRUDE BELL impulsó la creación de una colección arqueológica nacional con hallazgos pro­pios y piezas adquiridas gracias a una ley que ponía coto al expolio de las poten­cias europeas.

-Fue impulsora de un museo arqueológico en la antigua tierra de Mesopotamia.

-La fortaleza-palacio de Ujaidir, que GERTRUDE BELL descubrió durante su larga expedición de Siria a Mesopotamia en 1909, fue su gran hallazgo.

-En Mesopo­tamia, donde había nacido la escritura, había ciudades increíbles sobre montículos cónicos construidas con ladrillo de barro sin cocer. 

-Algunas, como Ur y Uruk, empezaban a estudiarse. 

-La fortaleza-palacio de Ujaidir, que GERTRUDE BELL descubrió durante su larga expedición de Siria a Mesopotamia en 1909, fue su gran hallazgo. 

-GERTRUDE BELL instaló el primer Museo Arqueológico de Bagdad en una habitación del palacio de Faisal hasta que consiguió un edificio propio en 1926. 

-Cansada de la búsqueda infructuosa de marido decidió dar un giro radical a su vida y marchar lejos de casa. 

-Ni más ni menos que a Irán, donde estaba dispuesta a encontrar, sino el amor, al menos su camino vital.

-En la embajada británica GERTRUDE BELL sí conoció a un hombre que la atrajo, Henry Cadogan. 

-Henry era secretario de la embajada, inteligente, culto, encantador pero había un pequeño detalle que el padre de la joven no pasaría por alto, la falta de fortuna. 

-Esta fue la razón que adujo Hugh Bell para negarse a la petición de matrimonio de su hija. 

-Y ella lo aceptó con todo el dolor de su corazón, tal era el respeto que sentía por su padre.

-De vuelta a Inglaterra, GERTRUDE BELL plasmó en su primer libro las experiencias vividas en Persia. 

-Persian Pictures se publicaría en 1894. Un año antes había recibido la trágica noticia de la muerte en un accidente de su amado Henry Cadogan.

-¿Cuándo y de que murió GERTRUDE BELL?

-En la madrugada del 12 de julio de 1926, apenas dos días antes de su 58º cumpleaños, la ‘Reina del Desierto’ yació en la cama de su residencia de Bagdad, junto a un frasco vacío de somníferos, según atestigua el certificado de defunción. 

-Lo que ocurrió en aquella calurosa noche estival iraquí ha trascendido hasta hoy como un misterio más de esta aristócrata británica a quien su pasión por la arqueología y su dominio de la cultura árabe llevó a convertirse en la mujer más influyente del Imperio británico, hasta el punto de que fue la encargada de dibujar las controvertidas fronteras del Irak moderno.

-GERTRUDE BELL falleció en Irak, donde fue despedida con honores militares. Aún descansa enterrada en el cementerio cristiano de Bagdad. 

-Hoy su leyenda cobra más vida que nunca, porque como ella misma escribió a su padre. «Nuri Said dice que solo hay una Khatun… Que en los próximos se hablará de la Khatun que pasaba montada a caballo. Y creo que así será».

-¿Cómo se hizo el reparto de Irak?

-Durante la Primera Guerra Mundial, GERTRUDE BELL trabajó para la Inteligencia británica. Medió con los líderes árabes para que estos se levantasen contra los turcos (enemigos de los ingleses) y así acabar con el Imperio otomano. 

-A cambio, los británicos les prometieron un estado árabe independiente, pero de la promesa no quedó nada. 

-Un acuerdo secreto anglofrancés hizo que los restos del Imperio otomano se los repartieran entre ambas potencias.

-Al final de la guerra, GERTRUDE BELL -defensora de la teoría de la ‘construcción de naciones’- recibió el encargo de configurar los límites del nuevo Irak, bajo dominio británico. 

-Durante días se encerró en su despacho rodeada de mapas y documentos, trazando con lápiz y regla las fronteras que han perdurado hasta hoy.

-GERTRUDE BELL quería ‘unir a todos bajo a una misma bandera’, pero asegurándose de responder a los intereses británicos. 

-Para ello, Irak debía abarcar las zonas ricas en petróleo del Kurdistán, las fértiles tierras bañadas por los ríos Tigris y Éufrates y garantizar la salida al golfo Pérsico (de gran interés para la India). Para ello incluyó en las lindes la región norteña de Mosul, de mayoría kurda; la zona central de Bagdad, de mayoría suní; y al sur, Basora, de mayoría chií; regiones donde también había y hay minorías de yazidíes y de cristianos. 

-Este ‘equilibrio impuesto’ de étnias, entre las cuales se privilegió a los suníes, y la decisión de impedir un estado del Kurdistán independiente, por el hecho de ser una zona rica en petróleo pero sin considerar a la población kurda (que nada tenía que ver con los árabes), siguen hoy pesando sobre la memoria de GERTRUDE BELL. Y sobre la geopolítica internacional actual.

-GERTRUDE BELL creía en ‘construir naciones’ y trazó las fronteras de Irak pensando en el interés británico.

 -Y es que, pese a la pasión que mostraba por Oriente, en GERTRUDE BELL primaba el espíritu imperialista y no dudaba en asegurar que ‘el árabe era como un niño muy viejo’ que no podía gobernarse solo. 

-En 1921 en El Cairo se decidió el futuro de Irak, con un monarca hachemita al frente, tutelado por los británicos.

-¿Qué ha sido de esos ‘templos de la cultura' en estos tiempos?

-Por desgracia, han sido  bochornosamente saqueados en 2003 durante y tras la ocupación del país por un eje de fuerzas internacionales con Estados Unidos al frente.

-El Museo Nacional de Irak fue concebido como un cofre para las joyas arqueológicas sume­rias, asirias y babilonias. 

-Un lu­gar de peregrinación para quien quisiera conocer la cultura de la antigua Mesopotamia, el territorio entre los ríos Tigris y Éufrates.

-¿Cuál podría ser el corolario a la vida de GERTRUDE BELL?

-GERTRUDE BELL fue una mujer de recursos, que perteneció a una de las familias más ricas de Inglaterra, pero escapó a las imposiciones de la sociedad victoriana.

-Rica, elegante, amante del desierto, GERTRUDE BELL fue una mujer fascinante que había pasado buena parte de su vida viajando por Oriente Próximo, conviviendo y estudiando su cultura y su gente, de la que se ganó un profundo respeto. 
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