lunes, 17 de marzo de 2008

Taxonomía

La Taxonomía trata de la clasificación de las plantas y los animales. Proviene de la palabra griega que significa "disposición".
Esta ciencia, en su forma moderna, es la creación de un botánico sueco de nombre Carl von Linné, más conocido con su nombre latinizado: Carolus Linnaeus, sin embargo, ya antes de este sabio, la Biblia se había encargado del tema.
El libro sagrado de cristianos y hebreos sigue el método de clasificación de las especies consistente en dividirlas en grupos que comparten determinado ambiente o región donde crecen y viven, que es lo que se hace cuando se habla de "animales terrestres" y "animales marinos".
Por ejemplo, en el primer capítulo del Génesis, versículo 21, cuando Dios crea a los habitantes de los mares, se menciona de modo especial: "y creó Dios las grandes ballenas". Así pues, las ballenas se agruparon con los seres dotados de aletas. Si la definición de pez fuera "cualquier criatura que vive en el mar y no en la tierra", entonces, la ballena sería un pez.
Otro ejemplo se puede ver en el capítulo 11, versículo 19 del Levítico, la Biblia incluye específicamente al murciélago entre las aves, que es un ser que vuela y puebla los aires.
A diferencia de las aves, los murciélagos no tienen plumas sino pelo, y no ponen huevos, sino que dan a luz crías vivas, con la ayuda de la placenta pues se trata de un mamífero.
El capítulo undécimo del Levítico da las reglas para dividir los animales en "limpios" e "inmundos", es decir, adecuados para la alimentación e inadecuados para este fin.
El versículo 3 dice: "de entre los animales, todo el de pezuña, y de pata hendida, y que mastica por segunda vez, éste comeréis".
El sistema de clasificación seguido en este versículo es triple: en primer lugar, los animales se dividen en los que tienen pezuñas y los que no las tienen.
Estos últimos por ejemplo los leones, son inmundos.
Después, aquellos que tienen pezuñas se dividen a su vez en los que las tienen hendidas, o sea, que tienen dos pezuñas en cada pata y los que tienen menos o más.
Así, el caballo, que tiene una pezuña en cada pata, el rinoceronte, que tiene tres, son inmundos.
Las criaturas con pezuñas hendidas, se dividen en rumiantes, o sean los que regurgitan los alimentos que han tragado rápidamente, para masticarlos después con calma, y los no rumiantes.
La Biblia se refiere a los rumiantes como "los que mastican por segunda vez.
Entre los rumiantes, se incluyen los bovinos, las ovejas, las cabras y los ciervos, que son limpios. Y entre los no rumiantes se incluye el cerdo, que se considera inmundo.
Como puede verse, esta clasificación se basa en la anatomía y la Fisiología.
La Anatomía es el estudio de la estructura de un organismo y de sus partes, por lo tanto, la existencia y la forma de las pezuñas se incluye en la Anatomía.
La Fisiología es el estudio de las funciones de un organismo y de sus partes, y por lo tanto la cuestión de si el aparato digestivo es o no adecuado para la rumiación se incluye en la Fisiología.
Ahora bien, Linneo describió cada especie suscinta y correctamente, y llevó la estructuración sistemática de grupos de especies mucho más allá de todos los intentos anteriores, formando grupos y luego juntando estos grupos en agrupaciones superiores.
Las especies semejantes las reunió en géneros.
Género proviene de "genus", palabra griega que significa "raza" o "clase".
Los géneros semejantes, los incluyó en órdenes y los órdenes afines los grupos en clases.
Dividió a todos los animales en seis clases: mamíferos, aves, reptiles, peces, insectos y helmintos.
Después de Linneo, el sistema se perfeccionó aún más. Las clases semejantes se agruparon en un phylum.
"Phylum" es una palabra griega que significa "tribu". Los phyla, plural de phylum, semejantes se agruparon en reinos.
Actualmente, se reconocen dos reinos, el vegetal y el animal.
Otra de las aportaciones de Linneo fue popularizar la costumbre de designar a cada especie con un nombre doble: el del género al que pertenece, seguido por el de la propia especie.
Este sistema se ha usado desde entonces, lo mismo que la costumbre que tenía Linneo de utilizar únicamente nombres latinos con este objeto.
Por ejemplo, los nombres latinos para "gato" y "perro" son, respectivamente, "felis" y "canis".
La del gato incluye "Felis domesticus", el gato casero, "Felis leo", el león, "Felis tigris" el tigre y "Felis pardus", el leopardo.
En la familia del perro, existen "Canis familiaris", el perro doméstico, "Canis lupus", el lobo gris, y "Canis latrans", el coyote.
Este principio de la nomenclatura doble es el mismo que se utiliza en el directorio telefónico para distinguir a Martínez Juan de Martínez Fausto.
El sistema que desarrolló Linneo tiene la ventaja de reducir lo que parecía un caos a un orden admirable.
Tiene la utilidad de colocar cada especie en su sitio particular adecuado y muestra las semejanzas que tiene con otras especies.
Sitúa cada una de ellas cerca de las que más se le parecen por su anatomía y su fisiología; a más distancia de las que se le parecen menos y a más distancia todavía de las que aún se le parecen menos, y así sucesivamente.
El sistema de Linneo se parece a un árbol.
Si nos imaginamos que el tronco primario de este árbol representa la vida misma, que se divide en dos grandes ramas, que representan los dos reinos, el animal y el vegetal.
Cada una de estas dos ramas principales se dividen en ramas menores que representan los phyla.
Cada una de estas últimas se escinde en ramas aún menores, y así sucesivamente, hasta los centenares de miles de esquejes que representan las especies individuales.
Algunas ramas, como en un árbol verdadero, se dividen y vuelven a dividirse prolíficamente. Estas representan los grupos mayores, con muchos géneros florecientes. Otras ramas, por el contrario, parecen haberse marchitado, subdividiéndose poco y terminando con unas cuantas especies.
El sistema de clasificación de Linneo resultó más poderoso que Linneo mismo. Él pensaba que las especies se desarrollaron de formas antecesoras comunes, y no que necesariamente se crearon separadamente, declaraba firmemente, que existían tantas especies como fueron creadas originalmente por Dios, ni una más, ni una menos. Es decir, ni siquiera sospechaba que existiese la evolución de las especies.
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