lunes, 2 de febrero de 2009

Temor al Castellano en Estados Unidos

A. Mondragón / LTH

¿Por qué la inmensa mayoría de los los inmigrantes de hace un siglo en los Estados Unidos —mayormente europeos— tuvieron que adoptar el idioma inglés y dejar el propio?

De hecho hay muchos factores, entre ellos la distancia geográfica —particularmente Europa— y los exiguos medios de comunicación con su países de origen en aquellos tiempos, además de la indoctrinación de las generaciones posteriores.

¿Por qué, desde finales del siglo pasado y en lo que va del presente, no ocurre los mismo con los inmigrantes hispanos, que son la mayoría?

La respuesta es fácil de discernir e inversa a la anterior. Los medios de comunicación, desde la televisión hasta los teléfonos móviles, pasando por la radio y los medios escritos, además de la proximidad geográfica y la constante transmigración entre los Estados Unidos y los países latinoamericanos de habla hispana (por la facilidad del transporte aéreo, principalmente), hacen que el idioma castellano tenga vida propia y aceptación en el imperio planetario.
Esta es una de las razones por las cuales no sorprende a nadie que al llamar por teléfono dentro de los Estados Unidos uno escuche «Press 1 to continue in English. Oprima el 2 para continuar en español».
Tampoco que todos los candidatos presidenciales balbuceen la lengua de Cervantes (cada quien a veces más cómico), aunque más de uno tendrá que poner a punto su spanglish y evitar, en la medida de lo posible, meter la pata —como lo hizo el candidato republicano, Mitt Romney, quien cerró un mitin político en Miami al grito de «¡Patria o muerte, venceremos!». Luego le debieron explicar el significado de la frase, y seguramente entonces comprendió que se había despedido con el lema revolucionario de Fidel Castro ¡en la propia Miami!.
Es es una realidad innegable que el castellano es de lejos el segundo idioma en los Estados Unidos

¿Por qué —ante una reunión de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos— el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, declaró que los inmigrantes deben apagar la televisión en español —lo que también puede interpretarse en no leer periódicos ni libros en esta lengua— si lo que quieren es integrarse al sistema estadounidense?

A decir verdad, hay que tomarlo por el lado amable. En realidad fue un consejo para la mejor asimilación y aprendizaje del idioma inglés.
Schwarzenegger, que emigró de Austria a los Estados Unidos cuando tenía 21 años, señaló que él aprendió inglés en dos años debido a que sólo veía y leía los medios de comunicación anglosajones.
"Cuando te ves forzado a hablar inglés, aprendes más rápido", señaló el gobernador, que recordó que "al llegar a este país, muy rara vez hablaba en alemán". Pero ¿con quién lo iba a hablar? La población germanohablante que se encontraría Schwarzenegger al llegar a los Estados Unidos en 1968 era insignificante comparado con los 42 millones de hispanos que viven actualmente en el país.
Quiérase o no, por el poder de las telecomunicaciones y las grandes poblaciones hispanohablantes en gran parte de los 50 Estados de la Unión, cualquier inmigrante hispano recién llegado no se sentirá ajeno con su propia lengua ya que —donde vive, por las calles donde transita, o donde trabaja— encontrará a millones que, como él, hablan su idioma. Es decir, encontrará a su cultura dentro de otra cultura.
De hecho, esto no quita validez al consejo de Schwarzenegger, y dominar el idioma inglés —no solo hablarlo, sino también leerlo y escribirlo— es tarea propia de todo inmigrante. Y al menos estamos de acuerdo es eso de apagar la TV, porque en verdad la programación de las cadenas de televisión en español en los Estados Unidos dejan demasiado que desear.

¿Por qué el sector más conservador de los Estados Unidos y sus políticos en el Congreso quieren hacer del inglés el IDIOMA OFICIAL de los Estados Unidos?

Desde nuestro punto de vista, debido a que la semilla idiomática del castellano ya está sembrada, con raíces fuertes, en la única superpotencia planetaria, y que hay un antecedente histórico —el que los puertorriqueños, en casi un siglo de colonización, jamás han perdido el castellano—, el MAYOR TEMOR es que el castellano, como idioma, se convierta en un instrumento de poder económico a largo plazo —los negocios grandes y pequeños de hoy ya lo saben muy bien.
En un sistema donde todo tiene un valor económico, el idioma no es ajeno a ello. Sí al poder que el español ya tiene hoy le agregamos el exponencial del crecimiento demográfico de los hispanos (en particular de los mexicanos que tienen el más alto índice y mantienen muy arraigado la conservación de su idioma nativo), no dudamos —más bien predecimos— que por ser un agente comercial de gran magnitud, el castellano terminará conquistando los Estados Unidos y quienes dominen ambos idiomas estarán en mejor posición de tomar las enormes ventajas que aparecerán en un futuro no muy lejano... y el inglés, entonces, tendrá que admitirlo como su partner.
Como decía Goethe... "Un hombre vale por tantos hombres cuantos idiomas posee".
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