jueves, 28 de agosto de 2014

Madre Teresa de Calcuta



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LA MADRE TERESA DE CALCUTA

                                                      Anne Marie Mergier


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El viernes 5 de septiembre de 1997 dejó de latir el corazón ya muy enfermo de Agnes Gonxha Bojaxhiu, mundialmente conocida como madre Teresa de Calcuta.
Algunas horas después un obispo peruano se apresuró a pedir públicamente su pronta beatificación, mientras que las cadenas de televisión transmitían a todo el mundo la imagen de su cuerpo embalsamado, guardado en un ataúd de cristal, y jefes de estado, personalidades y comentaristas entonaban el elogio fúnebre de la "Santa de Calcuta, una mujer fuera de lo común, asceta entre los ascetas, que dedicó su vida entera a los más pobres de los pobres".
Sin embargo, el periodista británico Christopher Hitchens, no muestra una imagen de la madre Teresa de Calcuta que contrasta con la veintena de biografías ditirámbicas publicadas en las dos últimas décadas en varios países.
Colaborador del periódico norteamericano The Nation, autor de varios libros sobre la monarquía británica, la situación de los kurdos, la ONU, el problema de las minorías y el racismo. Hitchens empezó a interesarse al caso de la madre Teresa a principios de los años 90. Viajó a Calcuta. Pasó largas horas con la monja y siguió su investigación durante meses. Como producto de la misma hizo un documental difundido por la cadena de televisión británica Channel Four en 1994 y escribió el libro The Missionary Position, Mother Teresa in Theory and Practice.
El documental provocó una ola de protestas. El libro fue publicado simultáneamente en 1995 en Londres y Nueva York por la editorial inglesa Verso, y un año más tarde en París, por la editorial Dagorno. En Francia tuvo y sigue teniendo muy serios problemas de distribución, pues se topa con un sigiloso boicot de algunas librerías.
En el libro y también en un artículo publicado en noviembre de 1996 en Le Monde Diplomatique, Hitchen señala que a pesar de proclamarse apolítica, la madre Teresa intervino a menudo en la política interna de numerosos países y que inclusive no vaciló en apoyar abiertamente a la ultra derecha en algunos de ellos.

Algunos ejemplos:
En 1986 la religiosa participó en Francia en un congreso de la organización Provie (Provida) muy cercana al Opus Dei, Diez años más tarde aceptó ser la "madrina" de un coloquio del círculo Renaissance (Renacimiento), organización francesa abiertamente ligada al Frente Nacional (partido neofascista dirigido por Jean Marie Le Pen). El tema principal del coloquio era la lucha contra el aborto.
En 1981 viajó a Haití para ser condecorada por Jean Caude Duvalier. En la prensa haitiana de la época y en su reportaje del programa Sixty Minutes de la cadena norteamericana CBS, hay datos sobre ese viajo. Escribe Hitchens:
"Las imágenes de Sixty Minute nos muestran una madre Teresa siempre sonriente, que declara refiriéndose a la esposa de Baby Doc que, a pesar de haber encontrado en su vida a múltiples reyes y presidentes, jamás 'había visto a los muy pobres tan cercanos de sus jefes de Estado como lo están de Michele Duvalier; La religiosa agregó:'Esa fue una magnifica lección para mí."
En 1985, la madre Teresa fue recibida en la Casa Blanca por Ronald Reagan para otra condecoración. Esta vez, al lado de Frank Sinatra, James Stewart y Jeanne Kirkpatrick, recibió la medalla presidencial de la libertad.
Hitchens da el "background" político de esa ceremonia:
"En ese entonces al Ronald Reagan le sobraban motivos para cuidar la susceptibilidad de los católicos. Su política en América Central era muy impopular en ese sector sector del electorado, ya que su gabinete no había reaccionado como hubiera debido ante el asesinato de cuatro monjas norteamericanas y del obispo de San Salvador.
"Además, una de sus mentiras más arriesgadas (Reagan había pretendido haber recibido un mensaje personal del Papa apoyando su política en el istmo de Panamá) había tenido que ser desmentida después de muchísimos problemas(...)
"En las escalinatas de la Casa Blanca, rodeada por Ronald y Nancy Reagan, la madre Teresa encontró las palabras adecuadas. Dijo, dirigiéndose a la pareja presidencial:
"No había entendido nunca la ternura con la cual ustedes aman al pueblo. Ahora lo sé por experiencia, porque la última vez que viene aquí, una religiosa de Etiopía me vino a visitar para decirme: Nuestro pueblo se muere. Nuestros niños se mueren. Madre haga algo. Y la única persona que me vino a la mente mientras hablaba fue el presidente. Le escribí en seguida y le dije: No sé porque, pero he aquí lo que me pasó. Al siguiente hubo un arreglo inmediato para hacer llegar comida a nuestro pueblo (...) Juntos estamos haciendo algo magnífico para honrar a Dios."
"El elogio -agrega Hitchens-, rebasó seguramente las expectativas de Reagan. No sólo se le decía que amaba el pueblo 'con ternura', sino que además era felicitado por su política en Etiopía. esta, cabe recordarlo, consistía en apoyar a la junta en el poder en ese país que pretendía mantener una supuesta 'integridad territorial' del Imperio Etíope que incluyera (en ese entonces) a las poblaciones insurrectas de Eritrea.
"El general H. M. Mengitsu había utilizado deliberadamente la hambruna como un arma no sólo en Eritrea, sino también en otras regiones del país donde había brotes de disidencia. Las declaraciones de la madre Teresa en ese entonces contrariaron profundamente a las ONG que buscaban aislar políticamente a ese régimen."
Continúa su relato el investigador británico:
“Más o menos en la misma época, la madre Teresa recorrió Nicaragua. Durante ese viaje se dedicó esencialmente a sermonear a los sandinistas (...) Al viajar por Guatemala, justo en el momento en que las matanzas se multiplicaban a tal grado que estorbaban los intereses de la oligarquía local y de los empresarios extranjeros, en el momento en que la exterminación planificada de los indígenas de Guatemala estaba inscrita en la orden del día, la madre Teresa susurraba: "Todo estaba tan apacible en las regiones rurales que visité... Yo no me meto en este tipo de política...;
En 1990 la religiosa realizó otra gira sobre la cual sus biógrafos suelen ser bastante discretos. Recalca Hitchens:
"En 1990 la madre Teresa viajó a Albania, país donde habían nacido sus padres. No tuvo escrúpuló alguno en depositar una corona de flores en la tumba del exdirigente estalinista Enver Hodja, fundador de uno de los régimen más represivos de los Balcanes. También depositó otra corona al pie del monumento erigido en Tirana para celebrar la gloria de la gran Albania, esa que incluye el Kosovo (región de Serbia), el Epire del Sur (región ubicada al norte de Grecia) y la zona occidental de Macedonia (Estado independiente). Sobra recordar que el concepto de descabellados y peligroso de los sectores más extremistas de Albania."
En Irlanda hasta 1995 el divorcio no estaba autorizado. Después de múltiples dificultades y polémicas, el gobierno organizó un referéndum para decidir si se mantenía o no esa prohibición. La campaña fue tensa y la madre Teresa intervino personalmente para incitar a los irlandeses a oponerse al divorcio. Finalmente ganaron quienes aprobaban el divorcio, recuerda Hitchens, quien copara esa actitud de la religiosa con la que adoptó algunos meses más tarde al ser entrevistada por una famosa revista femenina norteamericana., Ladies Homes Journal.
Al hablar sobre su amistad con Lady Diana, la periodista le preguntó que opinaba acerca de su divorcio inminente: "Está bien que todo esto se acabe, contestó la madre, nadie estaba feliz”.
"Como siempre -agrega el investigador- ningún diario recalcó esa contradicción. Hacerlo hubiera empeñado la imagen halagüeña de la 'santa venerada' por los medios masivos de comunicación."
Hitchens recuerda que la madre Teresa también intervino directamente en la vida política española sobre el mismo tema del divorcio:
"Llegó al aeropuerto de Madrid para apoyar a las fuerzas clericales que cuestionaban la le legislación posfranquista que autorizaba el divorcio, el aborto y el control de la natalidad. La multitud en la terminal del aeropuerto estaba integrada por la derecha española ultraconservadora. Se trataba de uno de los primeros escrutinios que debía decidir la revolución de España hacia una política laica. La madre Teresa tomó abiertamente posición en ese debate y, sin vacilación alguna, se colocó al lado del ala conservadora, pero siguió afirmando urbi y orbi que estaba más allá de la política..."
Hitchens descubrió otro aspecto poco conocido de la vida de la religiosa: su amistad con Charles Keating.
"Keating está actualmente preso, fue condenado a 10 años de cárcel por su papel en la bancarrota de las cajas de ahorro norteamericanas, sin duda una de las más grandes estafas de la historia del país. Al inicio de los años 80, durante el primer mandato ultraliberal de Reagan, Keating, con otros operadores, montó un verdadero golpe contra los depósitos de pequeños inversionistas estadounidenses.
"Sus métodos se basaban en una publicidad mentirosa y la corrupción político. (....) Sus ambiciones eran a la vez políticas y financieras. Conservador y católico integrista, trabajó durante un tiempo con Nixon como miembro de la muy burlada comisión sobre los efectos nocivos de la pornografía.
"Mientras se encontraba en la cima de su carrera de estafador, Keating dio (por supuesto no de su bolsillo personal) un millón 250,000  dólares a la madre Teresa. También le prestó su jet personal para sus viajes. A cambio, la religiosa permitió a Keating utilizar su prestigio en varias oportunidades y le regaló un crucifijo que llevaba siempre con él.
"En 1992, después de múltiples crisis político-financieras y de una gigantesca operación de rescate financiero -la más costosa de toda la historia para los contribuyentes norteamericanos- Keating fue enjuiciado. Compareció ante la Corte Superior de Los Angeles presidida por el juez Lance Ito (...) Durante el juicio la madre Teresa escribió a la Corte para pedirle clemencia para Keating."
Hitchens pública una copia de esa carta, que empieza así:
"No nos ocupamos de negocios ni de política ni de los tribunales. Nuestro trabajo, como misioneras de la Caridad, es ponernos con todo nuestro corazón al servicio de los más pobres entre los pobres..."
El investigador reproduce también la respuesta bastante larga de Paul Turney, asesor del procurador. Al principio Turney justifica su respuesta:
"Le escribo esta carta para darle una breve explicación acerca de los delitos por los cuales fue condenado el señor Keating, para permitirle a usted comprender de donde venía el dinero que le dio, y también para sugerirle cumplir con el acto moral de devolver ese dinero a sus legítimos dueños."
Luego, con paciencia, el magistrado le expone los hechos a la religiosa: 
"El señor Keating ha sido reconocido culpable de haber robado 900,000 dólares a 17 personas. Estas 17 personas habían recibido un mandato de otras 17,000, a las que el señor Keating robó 252 millones de dólares (...) Las víctimas de la estafa del señor Keating pertenecen a todas las capas de la sociedad. Había gente acomodada y culta. Pero la mayoría era gente modesta que no sabía nada de altas finanzas. Uno de ellos, por ejemplo, es un pobre carpintero que ni siquiera hablaba inglés y que perdió todos los ahorros de su vida en la estafa del señor Keating.
Al final de la carta Turney dice: "Usted exhorta al juez Ito a hundirse en su propio corazón (en el momento de juzgar a Charles Keating) y a hacer lo que Jesús hubiera hecho. Le devuelvo la propuesta: Pregúntese a sí misma lo que Jesús hubiera hecho si alguien le hubiera ofrecido el fruto de un hurto. ¿Qué hubiera hecho Jesús si se hubiera encontrado en posesión de dinero robado? ¿Qué hubiera hecho Jesús si hubiera sido explotado por un ladrón ansioso de aliviar su conciencia? Siento que Jesús hubiera devuelto la cosa robada muy pronto y sin vacilación alguna a su legítimo dueño. Usted debería actuar así." 
El magistrado confió a Hiitchens que no le llegó nunca respuesta alguna de la madre Teresa. Keating no fue el único "amigo" extraño de la religiosa. El periodista británico cita a varios más entre los cuales destaca John-Roger, quien además de ser un conocido falsificador, es también líder de la secta norteamericana MSIA (Movimiento par para el despertar espiritual interior, según sus siglas en inglés).
El MSIA está considerado por la prensa norteamericana como un grupo de fanáticos corruptos y la 'Asociación de Vigilancia de las Sectas lo considera "altamente peligroso". John-Roger afirma que tiene "una conciencia espiritual superior a la de Cristo..."
En su libro, además de recordar todas estas relaciones poco divulgadas de la madre Teresa con políticos conservadores o ultraderechistas, y con personas como Keating y John-Roger, Hitchens analiza las "convicciones integristas" de la religiosa.
El periodista leyó con cuidado sus múltiples discursos, declaraciones y entrevistas. Subraya las siguientes:
En una conferencia de prensa en junio de 1995 en Washington"

-¿Usted enseña a los pobres soportar su destino?

-Pienso que es magnífico para un pobre aceptar su suerte, compartirla en la pasión de Cristo. Pienso que el sufrimiento de los más pobres es benéfico para el mundo entero.
  1. Estocolmo. 
Las madre Teresa acababa de
recibir el premio Nobel de la Paz. En su discurso recalcó: "Pienso que hoy la paz está también siendo amenazada por el aborto, que es una verdadera guerra, el homicidio directo de un hijo por su propia madre (....) Hoy el aborto es el peor de los males, el enemigo más grande de la paz. (...) Queremos tener hijos y los amamos. ¿Pero qué hacer para los millones de otros niños? Mucha gente se siente involucrada con los niños. los de Africa, por ejemplo, que se mueren masivamente por hambre u otras cosas. Pero millones de niños están siendo matados intencionalmente por la voluntad de sus madres. Si una madre puede matar a su propio hijo ¿qué podrá impedirnos matarnos a nosotros mismos, o los unos a los otros? 
Nada, afirma Hitchens: 
"La madre Teresa defiende una versión muy intensa y muy simplificada del fundamentalismo cristiano. Al adoptar un enfoque tradicional de estoicismo y de resignación, considera el sufrimiento de los pobres como un don de Dios. En las paredes de su centro de Calcuta, donde acoge a desheredados moribundos, se puede leer la siguiente inscripción: 'Hoy me voy al cielo'.
"La madre Teresa critica con fuerza todo proyecto político que lucha contra la injusticia y las desigualdades y no ha dejado de expresar su simpatía hacía los católicos conservadores de Europa y América Latina. (...) Siempre estuvo al lado de Juan Pablo II contra la teología de la liberación y otras 'herejías progresistas."
Hitchens analiza luego cómo utilizó la fundadora de ondas orden de las Misioneras de la Caridad los millones de dólares que le donaron en las últimas décadas gobiernos, fundaciones, grandes empresas o simples ciudadanos.
Dice que en lugar de utilizar esa fortuna para crear un verdadero centro hospitalario en Calcuta, para entender con cuidados médicos apropiados y gran parte de los desheredados de esa ciudad, la religiosa optó por crear 500 conventos en 5 países.
Explica que lo anterior se inscribe en el proyecto de la "nueva evangelización del tercer milenio", eje central de la política de Juan Pablo II.
Y señala que en los conventos y en los centros de auxilio a los pobres de las Misioneras de la Caridad se impone el mismo ascetismo medieval tanto a las religiosas como a los desposeídos atendidos por ellas. Precisa Hitchens:
"Médicos británicos y norteamericanos denunciaron el nivel bastante aleatorio de las prácticas médicas en las miniclínicas de Calcuta de la madre Teresa" ningún analgésico, jeringas lavadas sólo con agua fría, y una actitud muy fatalista ante la muerte.
Entre los testimonios recopilados por el periodista, cita el del doctor Robin Fox, colaborador de la revista Lancet, una publicación médica con mucho prestigio a nivel internacional. Fox cuenta su visita a una de esas miniclínicas:
“Vi a un joven que acababa de llegar en muy mal estado, con bastante fiebre. Se le dio tetraciclina y paracetamol. Después vino un médico que diagnosticó una probable malaria y cambió el tratamiento. ¿Por qué no se había hecho en seguida un análisis de la sangre de ese joven? pregunté. Se me contestó que no se permitía eso. Tampoco se autorizaba hacer simples diagnósticos que hubieran podido ayudar a las monjas y a sus ayudantes voluntarias a diferencias a los enfermos incurables de los demás. Esos métodos sistemáticos son totalmente extraños a la moral del centro, se me replicó. La madre Teresa confía en la Providencia, no en un plan. Sus reglas han sido elaboradas para evitar cualquier desliz hacia el materialismo... Me perturbó también constatar que la farmacopea no incluyera analgésico fuerte alguno. Junto con la negligencia del diagnóstico, esa carencia de analgésicos revela que el enfoque de la enfermedad y del sufrimiento de la madre Teresa es totalmente distinto del que prevalece en medios hospitalarios."
Eloy Gillespie, escritora, periodista, que trabajó durante un tiempo en el San Francisco Review of Books, se especializó en la ayuda a los enfermos de sida. Gillepsie, quien colaboró como voluntaria en un hogar para ese tipo de pacientes atendido por las Misioneras de la Caridad en la ciudad de San Francisco, contó lo siguiente a Hitchens:
"Me enviaron a ese hogar llamado 'Don de Amor' para guisa. Allí encontré a una docena de hombres muy enfermos. Los que sufrían menos parecían bastante deprimidos, ya que no se les daba permiso de ver televisión, de fumar, ni de tomar, ni de recibir a amigos. No se autoriza visita de amigos cercanos ni siquiera para los enfermos que se están muriendo. Jamás se les deja tomarse un trago ni siquiera después del sepelio de uno de ellos. (....)
"Cuando les hablé de los Juegos Olímpicos, se pusieron aún más deprimidos. 'No los vemos, me explicó una monja de Bombay, porque respetamos la Cuaresma'. Cuando los pacientes están muy enfermos y son muy religiosos, quizás eso no tenga gran importancia... Pero para los demás es casi insoportable.
"Un escritor guatemalteco, de quien me había hecho amiga, intentaba con desesperación huir de ese lugar, pero no tenía dónde ir. Una colega mía (una ferviente católica afroamericana) lo acogió en su casa, mientras le fue posible hacerlo. Pero cuando su estado empeoró, le pidió volver al hogar, porque ya no podía soportar verlo así. Ese pobre guatemalteco le rogaba que le permitiera seguir un poco más en su casa, porque sabía que en el hogar de las Misioneras de la Caridad no se le iban a dar todas las medicinas que necesitaba y que le espantaba la idea de morirse sin la ayuda de la morfina...
"Actualmente voy de vez en cuando para guisar en un hogar de destechados administrado por padres franciscanos. Uno de los pacientes pasó algún tiempo en el hogar de la madre Teresa. No tiene nada bueno que decir sobre el centro Don de Amor, y los fransicanos tampoco..."
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