martes, 19 de diciembre de 2017

Procastinación


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PROCASTINACIÓN
-Emilio, estoy leyendo una novela “Inferno” de Dan Brown, donde me tope con una palabra que no encontré en el diccionario que es “procastinación”. 
-El texto dice: 
“Alguien tiene que tomar cartas en este asunto o éste será nuestro futuro. Las matemáticas lo garantizan, la humanidad se encuentra ahora en un purgatorio de procastinación, indecisión y avaricia personal, pero los círculos del infierno nos aguardan justo bajo nuestros pies, a la espera de consumirnos a todos”.
-¿Sabes que quiere decir?


-Procastinación no es un término de uso frecuente. Se trata de la tendencia y el resultado de procastinar, es decir, de demorar.

-Es el hábito de postergar actividades que requieren atención, sustituyéndolas por situaciones más agradables y menos urgentes. 

-Cuando pospones tus responsabilidades por estar haciendo cosas que tienen menos importancia, pero que te dan más placer, estás procastinando.

-La procastinación, por lo tanto, consiste en aplazar el cumplimiento de una obligación. Cuando dicha actitud se vuelve habitual, la procastinación se convierte en un trastorno del comportamiento que puede llegar a requerir atención psicológica.

-La actividad elegida tiene menor importancia, aunque es más agradable. De este modo, se pospone lo importante y se privilegia algo diferente.

-¿Me podrías dar algunos ejemplos?

-Las personas suelen procastinar sus tareas en diferentes ámbitos. 

-En el caso de un niño, la procastinación puede aparecer cuando decide quedarse frente a la televisión en lugar de completar la tarea escolar que debe entregar. El pequeño no asume la responsabilidad, sino que la aplaza y reemplaza la realización de los deberes por otra actividad.

-Los adultos pueden desarrollar procastinación cuando demoran una visita al dentista.

-Yo no creo que la procastinación sea muy común.

-La procrastinación es más común de lo que tú crees, Marcela,  y nos afecta a todos en algún momento u otro.

-¿Cómo crees que se pueda eliminar la procastinación?

-Hay que fijar metas de corto plazo, establecer recompensas y realizar las tareas más difíciles en primer lugar para terminar con la procastinación.

-Lo que se debes hacer es:

  Establecer metas diarias: Si ya sabes la fecha de entrega de algún trabajo, aprende a organizar tu tiempo para que entregues todo cuando debes.   Haz lo más difícil primero: Cuando pensamos en un trabajo que tenemos que entregar, la convertimos en una actividad gigantesca y desgastante.     Entiende bien tus responsabilidades: Muchas veces creemos que nuestras obligaciones son más complicadas de lo que en realidad son porque no las comprendemos bien. Pasamos muchísimo tiempo postergándolas para terminar dándonos cuenta de que, al final, resultaron ser mucho más sencillas de lo que creíamos.   Encuentra tus motivaciones: Si no tienes una razón para hacer las cosas, lo más seguro es que no lo hagas. Busca una motivación, como tu futuro o mantener una buena relación con tus padres para que nada te detenga.   
  Primero el trabajo y después la diversión: Procura encontrar la determinación para convertir la diversión en una especie de recompensa por haber hecho un buen trabajo. Cuando hayas terminado tus deberes, ya no tendrás ni una preocupación.

-Toda persona debe encontrar motivación en sus actividades y, a su vez, tiene que aceptar las responsabilidades que le tocan.

-Debes aprender a organizar mejor tu tiempo y encontrar la manera de dejar de perder el tiempo en cosas que no te dejan nada bueno y concentrarte en tus responsabilidades.

-Bueno, ¿cómo se expresa la vox populi para suplir el término “procastinación”?

-Un famoso refrán que combate la procrastinación es el que dice: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. En el mundo anglosajón se dice: “La procastinación es el ladrón del tiempo”. 

-¿No existen frases de procastinación?

-Sí, ¡cómo no!

  Guillermo Ferreiro: "Una sociedad conformista y habituada al laissez faire se procastima".

  Ley de Acosta: "El tiempo que requiere una tarea crece cuando la interrumpimos y la reanudamos".

  Ley de Parkinson: "Todo trabajo se dilata indefinidamente hasta ocupar todo el tiempo para su completa realización".

  “Antes de empezar un asunto nuevo, debes detenerte y terminar los asuntos viejos”.

  “Cada minuto que pasas planificando, te ahorrará al menos 10 minutos de tiempo de ejecución”.

  “Un buen manejo del tiempo te da poder para controlar la secuencia de los eventos que ocurren”.

  "Arte es muchas veces trabajo inacabado".

-Cómo abogado del diablo, ¿cómo serían frases de justificación de la precastinación?

  “Nunca hay tiempo suficiente para hacerlo todo, pero siempre lo hay para aquello que no es importante”.

  “Seguro te pasa que tienes un montón de tarea pero no te decides a hacerla por estar viendo la tele”. 

  “Tienes que terminar un trabajo pero prefieres estar con tu celular”. 
  “Tu mamá te dijo que recojas tu cuarto pero esperas hasta el último segundo para hacerlo porque prefieres estar perdiendo el tiempo buscando en qué distraerte”. 

-¿De dónde proviene el término procastización?

-Proviene del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, o sea, postergación.

-¿Cuántos tipos de procastinación existen?

-Existen tres tipos de procastinación:

  Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
  Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
  Por indecisión, típico de las personas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión. Se denomina también complejo de Penélope (la mujer de Ulises, que tejía y destejía siempre la misma tela para evitar casarse con los pretendientes al reino insular de Itaca mientras esperaba que volviera Ulises).

-¿Cuáles son las características de la procastización?

-La procastización como síndrome que evade el responsabilizarse posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. 

-La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna decisión.

-Este problema de salud no necesariamente está ligado a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para posponer, como por ejemplo al no atender una llamada o una cita donde se espera llegar a una decisión.

-Por otra parte, el llamado “síndrome del estudiante" (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite o el estudio hasta el día antes del examen) está presente, al parecer, también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite sólo hasta el último momento. 

-Asimismo, es una conducta procastinativa la que consiste en coleccionar muchas opciones como excusa para no decidirse por ninguna en concreto.

-Por último, Emiliio, ¿qué opinan los psicologos en torno a la procastinación?

-William Knaus, en “Superar el hábito de posponer”, propone una serie de características personales que son propias de las personas con tendencia a la postergación:

  Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
  Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justificar un resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco realistas.
  Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir autocompasión, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.
  Rabia e impaciencia: las exigencias desmesuradas y el catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas del tipo “yo debería ser capaz de realizar esto solo” “¡qué idiota que soy!” o “¡no puedo tolerar esta ansiedad!”. Estas personas perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran agresivas contra sí mismas. Terminan atrapadas en un círculo de enojo-rebelión que empeora su rendimiento.
  Necesidad de sentirse querido: el deseo de realizar tareas en base a la recompensa en forma de amor o aceptación de los demás. La creencia que subyace es: “todos deberían amarme para poder amarme a mí mismo”. Basa su valía como persona en la aceptación y atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo esas personas aceptan todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
  Sentirse saturado: el trabajo se les acumula, y se ven incapaces de establecer prioridades; esto provoca sentimientos de ansiedad, saturación, estrés, angustia, indecisión, impotencia, inmovilización y fracaso, lo que cierra un círculo vicioso del que no pueden escapar.
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