lunes, 2 de junio de 2014

Bullying (Acoso Escolar)


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BULLYING

                                           Noah Gordon

Al salir al recreo, los niños salieron a jugar “encantados”. 
Alejandro Cole  disfrutaba del juego hasta que el chico más grande de la escuela, Lucas Stebbins, lo derribó. Cuando éste logró ponerse de pie, con los puños apretados, Lucas Stebbins se la acercó:
-¿Quieres pelear, hijo de puta? No te vamos a dejar que juegues con nosotros. Eres un bastardo. Lo ha dicho mi padre.
-¿Qué es un bastardo? preguntó David Geiger.
-¿No lo sabes? -se asombró Luke Stebbins-. Pues eso quiere decir que alguien además de su papá, un asqueroso ladrón llamado Will Mosby, metió su piruli en el agujero de la señora Cole.


Cuando Alejandro se abalanzó sobre el chico más grande recibió un terrible golpe en la nariz, que empezó a sangrar, y cayo al suelo.
Roberto, hermano menor de Alejandro, sordo, pero no sordomudo, arremetió contra el agresor de su hermano y recibió un manotazo tan fuerte en una orejas que alguno de los demás chlcos, que le tenían miedo a Luke, se apartaron.


-¡Basta! Vas a herirle -gritó Raquel Geiger, furiosa.
Por lo general Luke la escuchaba, deslumbrado ante el hecho de que a los doce años ella ya tenía pechos, pero esta vez se limitó a sonrír burlonamente.
-Ya está sordo; eso no le hace daño a los oídos. El muy tonto habla de una forma muy divertida -dijo con regocijo, dándole a Roberto un último golpe antes de marcnarse. 
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Alejandro y Roberto se sentaron en el suelo y lloraron juntos mientras sus compañeros los miraban.
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La señora Alma Schroeder le hizo elogiosos comentarios al señor Cole sobre la confesión en la iglesia, convencida de que él lo sabía. 
Cuando se enteró de todos los detalles, él y Sara su esposa, discutieron. El señor Cole se había dado cuenta del tormento de su esposa y ahora percibía su alivio, pero se sintio desconcertado y lleno de preocupación al enterarse de que ella había revelado a desconocidos los detalles íntimos de su vida, dolorosos o no.
-No eran desconocidos -lo corrigió ella-, Hermanos y hermanas en la gracia de Dios no se privaban de compartir con otros las confesiones que escuchaban en la iglesia. 
A Sara le sorprendió que Su esposo no lograra entenderlo; pero para ella estaba clarísimo.
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El señor Cole era incapaz de hablarles de su madre de otro modo que no fuera con admiración y amor cada vez que le resultaba posible. 
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Sus hijos no comentaron nada sobre las magulladuras. Él era incapaz de hablarles de su madre de otro modo que no fuera con admiración y amor cada vez que le resutabla posible. Pero les habló de las pelelas.

-No vale la pena golpear a alguien cuando uno  está furioso. Las cosas se pueden ir de las manos, e incluso conducen a la muerte.  Y nada justifica un asesinato.
Los chicos estaban desconcerados. Ellos hablaban de peleas a puñetazos en el patio de la escuela, no de asesinato.
-Papá, ¿cómo no vas a golpear a alguien que te ha golpeado primero? -pregunto Roberto.
El padre asintió en actitud comprensiva.
-Ya sé que es un problema. Tienes que usar el cerbro en lugar de los puñoos.
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Alden Kimball, el encargado de la granja de los Cole, había oído la conversación por casualidad. Poco después se quedo mirando a los dos hermanos y escupió, horrorizado.
-¡Vaya, vaya! El señor Cole seguramente es uno de los hombres más inteligentes del mundo, pero me parece que se equivoca. Yo creo que si alguien les golpea debén parar al hijo de puta, porque de lo contrario seguirá golpeándo.
-Luke es muy grande, Alden. protestó  Roberto. Eso mismo estaba pensando su hermano mayor. 
-¿Luke? ¿Ese chico de los Stebbins que parece un buey?, ¿Luke Stebbins? -preguntó Alden, y volvió a escupir cuando ellos asintieron con expresión de impotencia-. 
-En mi juventud trabajaba de púgil en las ferias. ¿Saben lo que es un púgil?
-¿Un luchador ágil? -arriesgó Alejandro.
-¡Ágil Era mulcho más que ágil. Solía boxear en las ferias en las verbenas y en ese tipo de cosas. Luchaba durante tres minutos con cualquiera que pagara cincueta centavos. Si me daban una paliza, se llevaban tres dólares. y les aseguro que hubo montones de tipos fuertes que intentaron ganarse esos tres dólares.
-¿Hiciste mucho diero, Alden? -quiso saber Alejandro.
El rostro de Alden se ensombreció.
-¡Qué va¡ Había un empresario; ése sí que hizo un montón de dinero. Trabajé en eso durante dos años, en el verano y el otoño. Entonces me dieron una paliza. El empresario le pagó los tres dólares al tío que me dio la paliza, y lo contrató para que ocupara mi lugar. 
Miró a los chicos y les preguntó si querían que él les enseñara a pelear.
Los dos niños levantaron la vista, lo miraron y asintieron con la cabeza.
-¿Es que no pueden decir que sí simplemente? -protestó Alden-. Parecen ustedes  un par de ovejas.
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-Un poco de miedo es bueno -les dijo-.Hace circular la sangre. Pero si uno está demasiado asustado lleva todas las de perder. Y tampoco hay que estar demasiado furioso. Un luchador enfurecido ataca frenéticamente y se expone a que lo golpeen.
Alejandro y Roberto  sonrieron tímidamente, pero Alden se mostró serio cuando les enseñó cómo debían colocar las manos, la izquierda al nivel de los ojos para proteger la cabeza, la derecha más abajo para proteger el tronco. Fue muy puntilloso sobre la forma de colocar el puño, e insitió en que doblaran y apretaran mucho los dedos, endureciendo los nudillos para que al golpear a su rival lo hicieran como si tuvieran una piedra en cada mano.
-Luchar consiste sólo en cuatro golpes -prosiguió Alden-: golpe seco de izauierda, gancho de izqierda, golpe cruzdo de derecha, directo de derecha. El golpe seco muerde como una serpiente, Escuece un poco pero no lastima demasiado al rival, simplemente le hace perder el equilibrio y lo deja expuesto a algo más serio. El gancho de izquierda no llega muy lejos, pero cumple su cometido: giras a la izquierda, apoyas el peso de tu cuerpo en la pierna derecha y golpeas fuerte su cabeza. En el golpe cruzado de derecha apoyas el peso sobre la otra pierna y consigues la potencia con un rápido giro de la cintura, así. Mi preferido es el directo de derecjha al cuerpo, yo le llamo “palo”. Giras lentamente a la izquierda apoyas el peso sobre la pierna  izauierda y lanzas el puño derecho drectamente a su estómago, como si todo tu brazo fuera una lanza.
Vovió lanzar los puñetasos, de uno en uno para no confudirlos. 
El primer día les hizo lanzar golpes secos al aire durante dos horas para que no les resultara extraño dar un puñetazo y se familiazaran con ei ritmo muscular. 
La tarde siguiente volvieron al pequeño claro que había detrás de la cabaña de Alden, donde no era probable que los molestarn, e hicieron lo mismo todas las tardes. Practicarón cada puñetazo una y otra vez antes de que Alen les permitiera boxear. Alejandro tenía tres años y medio más,  pero como Roberto era tan grande parecía que sólo se llevaran un año. Lucharon con cautela. Por fin Alden hizo que se turnaran para enfrentarse con él e insistió en que golpearan con tanta fuerza como lo hacían en una pelea de verdad. Para sorpresa de ambos, él giró y se deslizó lateralmente, o bloquó los golpes con el antebrazo, o les paró con el puño.


-Bueno, lo que les estoy enseñando no es ningún secreto. Algunos aprenden a dar puñetazos. Ustedes aprenden a defenderse.
-Insistió en que debían bajar la barbilla hasta quedar bien protegida contra el esternón. Les eseñó a inmovilizar a un rival en un cuerpo a cuerpo, pero le advirtió a Alejandro que evitara a toda costa el cuerpo a cuerpo con Luke-. Ese tío es mucho más grande que tú, manténte apartado de él y no permitas que te tire al suelo.
En el fondo pesnaba que Alejandro no podría dar una paliza a un chico tan grande, pero que tal vez lograra pegar a Luke lo suficiente para que lo dejara tranquilo. No pretendía convertir a los hermanos Cole en luchadores de feria. Sólo quería que fueran capaces de defenderse, y les enseñó sólo lo elementa que sabía justo lo sufiente para enseñar a los chico a pelear a puñetazos. 
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Alejandro pensó media docena de veces que estaba preparado para reponder a Luke, pero Alden insistía en que ya les diría cuándo había llegodo el momento, y aún no habia llegado. Así qeu todos los días Alejandro y Roberto iban a la escuela sabiendo que el tiempo de espera sería muy duro. 
Luke se había acostumbrado burlarse de los hermnos Cole. Les pegaba e insultaba cada vez que le daba la gana, y simpre los llamaba Mudito y Bastardo. Cuado jugan a los encantados los golpeaba con auténtica saña, y después de derribarlos les aplastaba la cara al suelo.
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Ocho días antes de Navidad, Alejandro Cole fue a la escuela con la autorización de Alden para pelear.
En el recreo, Roberto vio que su hermano cruzaba el patio. Observó horrorizado que Bigger, 
que es como Roberto llamaba a su hermano, 
que  le temblan las piernas. Alejandro  caminó directamente hasta donde Luke Stebbins se había reunido con un grupo de chicos que practicaban saltos de longirtud sobre la nieve blanda del trozo de patio que no había sido limpiada. La suerte estaba de su lado, porque Luke ya había hecho dos carreras que habían terminda con  saltos bastante deplorables, y para obtener ventaja se había  quitado la gruesa chamarra de cuero. Si se le hubiera dejado puesta, darle un puñetzao habría sido lo mismo que golepar un trozo de madera.
Luke creyó que Alex quería participar en los saltos y se preparó para una de sus intimidaciones. Pero Alejandro se le acercó  y le lanzó un drechazo a la boca.
Fue un error, el comienzo de una torpe contieda. Alden le había dado instrucciónes precisas. El primer golpe por sorpresa tenía que darlo en el estómago, para dejar a Luke sin respiración, pero el terror había impedido a Alejandro razonar. El puñetazo destrozó el labio inferior de Luke, que se abalanzó sobre Alejandro hecho una fiera. La empestida de Luke era un espectáculo que dos meses antes habría  paralizado a Alejandro, pero se había acostumbrado a que Alden se lanzara sobre él, y se hizo a un lado. Mientras Luke pasaba de largo, le lanzó un golpe seco de izquierda al labio ya lastimado. entonces mientras el chico más grande detenía su impulsos, antes de que pudiera recuperarse, Alejandro le propinó otros dos golpes secos en el mismo sitio.
Robert había empezado a lanzar vitores de desde el primer golpe, los demás alumnos salieron corriendo desde todos los rincones de patio hasta donde estaban los dos contenientes.
El segundo error grave de Alejandro fue echar un vistazo hacia donde estaba Roberto. El enorme puño de Lucke lo alcanzó exactamnte debajo del ojo derecho y lo derribó. Pero Alden había echo bien su trabajo incluso mientras caía, Alejandro empezó a reaccionar, se puso de pie rápidamente y se enfrentó a Luke que volvía a precipitarese sobre él.
Alejandro sentía la cara entumecida, el ojo derecho enseguida empezó a hinchárse y se le cerró, pero sorpendentemente las piernas no le temblaban. Se concentró y pasó lo que se había convertido en una rutina durante su entrenamiento diario. Su ojo izquierdo estaba an perfectas condicones y lo mantuvo antento a lo que Alden le había indicado, es decir, al pecho de Luke, para ver hacia que lado giraba el cuerpo y qué mano iba utilizar. Sólo intentó parar un pulñetazo, pero le quedó todo el brazo entumecisdo;;Luke era demasido fuerte. Alex empeaba a cansare, pero segúia balanceandos bala balancéandose y zigzagueano haciedo caso omiso del dapo que Lke podía ahcerl si vovía darle un puñetazo.Hizo un rápidomoviiento con la mmano izqiera golpeando a Luke en la cara y la boca. El lfluert puñetazo que había cdado comienza la lucha ahbía aflojado uno de los iincisivos de Luke, y el constanterrpiqueteo de golpes secos ramató la caena. Par asombro de Fober, Lucke sacudió la cabez con fueria y escupioeldienteen la nieve.
Alejandro lo debía celebró dándole otro golpe seco con la izquierda y lazarle un torpe golpe cruzado de derecha qterrizó en la  nariz de Luke, haciéndole sangrar un poco más. Luke se llevó las manos a la cara , anonadado.
-¡El palo, Bigger!-gritó Robery -¡El palo! 
Alejandro escuchó a su hermano y undió el puño derecho en el estómago de Luke con todas sus fuerzas, obligándole a doblarse y dejándolo sin aliento.
Fue el final de la pelea porqu los chicos que habían estado mirando empezaron a dispersare al ver al maestro furioso. 
Unos dedos de acero retorcieron la oreja de Alejandro, y el maestro miró a los contendientes enfurecido y declaró que el recreo había terminado.
-No toleraré peleas en mi escuela -dijo el maestro en tono glacial.
El maestro cogió la vara que utilizaba como aoybtadir y castigó a los dos luchadores con cinco entusiastas palmetazos en la mano abierta. Luke gimoteó. A Alejandro le tembló el labio inferior cuando recibió su castigo. Su ojo hinchado ya tenía el color de una berenjena,y su mano derecha estaba lastimada por ambos lados: los nudillos despellejados por la pelea, y la palma roja e inflamda por la vara del maestro.Pero cuando Alejandro echó un vistazo a Robert, ambos sonrieron con íntima satisfacció,
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Al salir de la escuela, un grupo de niños de reunió alrededor de Alejandro. Todos reían y le hablaban con admiración. Luke Stebbins caminaba sólo, taciturno y azorado. 
Cuando Roberto  corrió hacia él, Luke pensó deseperado que ahora le tocaba el turno al hermano menor, y levantó las manos, la izquierda con el puño cerrado y la derecha abierta, casi en actitud suplicante.
Roberto le habló en tomo amable pero firme.
-A mi hermano le llamarás Alejandro. Y a mi me llamarás Roberto -le dijo.
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