martes, 22 de marzo de 2016

Número de la Bestia



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 NÚMERO DE LA BESTIA



Isaac Asimov

  Los judíos, al estudiar meticulosamente cada sílaba de la Biblia, en su esfuerzo por copiar la palabra del Señor con la exactitud que la veneración exige, veían números en todas las palabras; y en los tiempos del Nuevo Testamento surgió todo un sistema místico en torno de las interrelaciones numéricas dentro de la Biblia.

  Este fue el acercamiento más próximo de los judíos a la matemática, y a esta numeración de las palabras ellos la denominaron "gematría", que es una distorsión de la palabra griega "geometría".

Actualmente la llamamos "numerología".

Hoy día todavía existen algunos pobres de espíritu que asignan números a las distintas letras y deciden cuáles son los nombres que dan buena suerte y cuáles los que dan mala suerte, qué joven debe casarse con qué muchacha, etc.

Es una de las pseudociencias más ridículas.

Hay un caso en que un fragmento de gematría ha tenido repercusiones en la historia posterior.

Este fragmento se puede hallar en "La Revelación de San Juan el Divino", el último libro del Nuevo Testamento, libro que está escrito en un estilo místico que hace dificilísima la interpretación literal.

La falta de claridad se debió a que el autor de la Revelación estaba denunciando al gobierno romano, y se exponía abiertamente a una acusación de traición y a la ulterior crucifixión si sus palabras resultaban demasiado claras.

En consecuencia, hizo un esfuerzo para redactar de una manera que fuera perfectamente clara para su audiencia, pero que al mismo tiempo resultara completamente incomprensible para las autoridades romanas.

  En el capítulo decimotercero él habla de bestias con poderes diabólicos y en el versículo decimoctavo dice:

               "Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis".

Que quede claro que ésto no está destinado a otorgar estatuto sagrado a la pseudo-ciencia de la gematría, sino simplemente a servir de guía para ubicar a la persona real involucrada en la oscura simbología del capítulo.

Por todo lo que se sabe, la Revelación (también conocida como Apocalipsis) fue escrita sólo unas pocas décadas después de la gran persecución de los cristianos en tiempos de Nerón.

Si se escribe en caracteres hebreos el nombre de Nerón ("Nerón Caesar"), la suma de los números que representan las distintas letras da por resultado efectivamente seiscientos sesenta y seis, ¡el número de la bestia!

Por supuesto que hay otras interpretaciones posibles. De hecho, si se supone que la Revelación tiene vigencia para todos los tiempos y no sólo para el período especial en el que fue escrito, también puede referirse a algún Anticristo del futuro.

Por esa razón, generación tras generación, la gente ha hecho intentos por demostrar que, haciendo los adecuados malabarismo con las letras de un nombre en el idioma adecuado, y asignando números convenientes a las distintas letras, un cierto enemigo personal termina por poseer el número de la bestia.
 
Si los cristianos se lo pudieron asignar a Nerón, en el siglo siguiente los judíos mismos se lo pudieron haber achacado fácilmente a Adriano, de haberlo deseado.

Cinco siglos después se lo pudo haber aplicado y así ocurrió a Mahoma.

En tiempos de la Reforma los católicos "calcularon " el nombre de Martín Lutero y encontraron que tenía el número de la bestia y los protestantes devolvieron el cumplido haciendo el mismo descubrimiento en el caso de varios de los Papas.

  Todavía después, cuando las rivalidades religiosas fueron reemplazadas por los nacionalistas,

  Napoleón Bonaparte y Guillermo II fueron tratados en la forma apropiada.

Sin ir más lejos, unos pocos minutos de trabajo con mi propio sistema de numeración alfabética me demostraron que "Herr Adollf Hitler" tiene el número de la bestia. (Tuve que recurrir a una "l" adicional para que funcionara bien.)
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Desde tiempos inmemoriales lo difícil de aceptar se ha ligado con lo sobrenatural. 

El fenómeno Microsoft no es la excepción y podemos encontrar páginas con evidencias trasnochadas de que Bill Gates es el maligno, apoyadas en dudosas pruebas numerológicas para llegar al 666 (o sea el número de la Bestia) al convertir las letras de Bill Gates III, a los valores ASCII, que son los usados en la computación, se obtiene lo siguiente:

Para B I L L G A T E S 3 hacen el cálculo de 66 + 73 + 76 + 71 + 65 + 84 + 69 + 83 + 3 = 666.

  Para M S - D O S 6 . 2 1 suman 77 + 83 + 45 + 68 + 79 + 81 + 32 + 54 + 46 + 50 + 49 = 666.

O bien para W I N D O W S 9 5 el cálculo es 87 + 73 + 78 + 68 +79 +87 + 83 + 57 + 53 + 1 = 666.

  La razón por la que se utilizó 3 en vez de III, o en otros casos se usan espacios o guiones y en otros no, o bien se aumenta un 1, para un redondeo y lograr que de el número 666, aunque algunas personas piensen que se debe a licencias satánicas.
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