sábado, 21 de noviembre de 2015

Sunitas y Chiitas


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SUNITAS Y CHIITAS


  -¡Oye Emilio!, ¿por qué los sunitas y chiitas, siendo ambos grupos musulmanes, constituyen una división irreconciliable? 

  -Aunque el orígen de la disputa entre las dos comunidades musulmanas es esencialmente sucesionista, en la actualidad hay otras razones por las que el pueblo iraquí es escenario de una guerra civil. 

  -Unos meses antes de morir, en el año 632, el profeta Mahoma hizo una peregrinación entre La Meca y Medina y, presintiendo su propia desaparición, proclamó a su yerno Alí como su sucesor espiritual y político. 

  -Ese fue el comienzo de una historia llena de odios e intrigas, ambientada en el Medio Oriente y lavada por ríos de sangre, pues, tras la muerte del líder máximo de la religión musulmana, la comunidad islámica se dividió, de manera irreconciliable, en dos grandes vertientes: los sunitas y los chiitas.

  -El sucesor nombrado por Mahoma tuvo que esperar más de 30 años para convertirse en el cuarto Califa, ya que los hombres más poderosos de la Meca designaron a Abu Baker como el primer líder del Califato y, posteriormente, a otros dos califas.

  -Sin embargo, el pueblo árabe se levantó y exigió que Alí fuera el cuarto califa, un honor que sólo duró cuatro años, al cabo de los cuales, el yerno de Mahoma fue asesinado.

  -De acuerdo con el analista político Marcos Peckel, los orígenes de la tradición musulmana son bastante violentos y aunque esencialmente los chiitas y los sunitas comparten las mismas prácticas religiosas, rinden culto al mismo Dios y siguen las enseñanzas del Corán, existe entre esas dos corrientes de la religión islámica unas diferencias irreconciliables que durante siglos han perpetuado el odio y la división.

  -Antes de ser asesinado, Alí trasladó la capital de Medina hacia Kufa, una ciudad ubicada en tierras de Iraq, la antigua Babilonia, que se había convertido en un importante centro para la religión islámica. 

  -Ese importante antecedente histórico marcaría entonces el desarrollo de los acontecimientos en el país árabe. 

  -Tras la muerte de Alí, Iraq se convirtió en un territorio predominantemente chiita. 

  -Las mayorías chiitas comenzaron a expandir su influencia y a prepararse para la llegada del decimosegundo imán, aquel que salvaría a la humanidad. 

  “Durante más de catorce siglos los chiitas se dedicaron a visitar las tumbas de sus imanes y a edificar construcciones alrededor de los mausoleos, una de las prácticas más criticadas por sus enemigos sunitas y que ha sido empleada como un argumento del wahabismo, una corriente minoritaria del islam, para radicalizar aún más las diferencias entre chiitas y sunitas”, asegura el imán Imán Julián Arturo Zapata del Cetro Cultural Islámico de Bogotá. 

  “En los orígenes de la tradición musulmana las diferencias son de carácter sucesionista y comienzan con la definición del heredero de Mahoma. Para los chiitas, el líder espiritual debía ser un descendiente directo del profeta Mahoma, mientras que los sunitas se inclinaban por un hombre estudioso, justo y bueno, que no necesariamente tenía que provenir del linaje mahometano”, afirma Peckel.

  -Pero, en la actualidad, la violencia fraticida entre los musulmanes no sólo está impregnada de tintes místicos sino que tiene muchísimas implicaciones de orden político y económico. 

  -En el fondo, existe un gran problema que tiene que ver con las relaciones entre el Gobierno y la religión en el mundo musulman. 

  “Para los chiitas es de vital importancia la figura del imán. Ellos consideran a sus doce imanes como las máximas autoridades del estado islámico, y como líderes totalmente autónomos del Estado”, explica el Imán  Zapata. 

  “Los líderes chiitas son bastante independientes de los gobiernos, ellos mismos crean un tejido social a su alrededor y reciben el zakat, que es un diezmo de la gente. Son poderosos por sí mismos”, explica Zapata. 

  -Por el contrario, los sunitas dependen económicamente de la estructura estatal y de la opinión del Gobierno y su líder tiene muy poca injerencia en asuntos políticos, a menos que haga parte del poder de turno. 

-Ese era el caso iraquí hasta que las fuerzas de ocupación derrocaron a Sadam Hussein en marzo de 2003. 

  -Y, ¿qué me cuentas de la cuestión iraquí?

  -Según el analista Peckel, las fronteras del Irak moderno fueron creadas de forma artificial, como resultado de la repartición colonial que hicieron los británicos y los franceses del Medio Oriente, 

  -A una comunidad dividida, casi desde sus mismos orígenes, se le impuso además la obligación de convivir dentro de una nación que estaba muerta desde antes de nacer. 

  “Musulmanes chiitas, sunitas y los mismos kurdos, fueron forzados a cohabitar un territorio común y a formar parte de una nación de la que no se sentían partícipes. Por eso la única manera de matener un país bajo control y un Gobierno central coherente era implementando un régimen déspota, cosa que Saddam Hussein entendió a la perfección”, explica Peckel. 

-Desde 1979, cuando Hussein asumió la Presidencia iraquí, la comunidad sunita de la que él hacía parte, concentró todo el poder, lo que por supuesto implicó la marginalidad absoluta para los chiitas y la agudización de la violencia sectaria en Irak. 

  -Durante años, las milicias de ambos bandos han librado una guerra que nunca ha querido llamarse por su nombre, miles de iraquíes muertos en atentados en Irak, se suman a las víctimas de las batallas emprendidas por Hussein contra sus vecinos.

  “Irak es un pueblo de odios, marcado por una historia que va más allá de la división religiosa entre chiitas y sunitas. El de Irak es un pueblo desunido, de sentimientos más tribales que nacionalistas que sobrepasan las fronteras religiosas”, explica Zapata.

  -Bajo este panorama, cabe pensar entonces que el futuro de Irak no es nada alentador y que tras la ejecución de Hussein, la eterna disputa entre chiitas y sunitas, no sólo va a aumentar, sino que se va a recrudecer en proporciones dantescas. 

-Las cosas empeoraron en Irak cuando George W. Bush invadió el país árabe con el pretexto de enfrentar al terrorismo internacional y de buscar unas armas químicas que nunca aparecieron.

  -Según el politólogo Eugenio Gómez Martínez, la invasión estadounidense desencadenó muchos más conflictos al interior de Iraq, que por obvias razones se van a agravar con la caída del régimen de Hussein y su posterior ejecución. 

  “Sadam era el representante de una de las tres grandes comunidades que conforman el artificial estado de Irak y su derrocamiento y su ejecución lo transforman en un mártir de la causa sunita, lo que deriva en acciones violentas gravísimas de sunitas sobre todo contra chiitas, los más beneficiados con la caída del ex dictador”, asegura Gómez.

  -En ese mismo sentido, Peckel señala que toda la violencia representa  los sentimientos de odio que van a soltarse, tras el final de la era Hussein. 

  “En el nuevo Gobierno de Irak hay mayoría chiita, y los sunitas están perdiendo todos los privilegios que tenían antes. Por eso están llevando a cabo una sangrienta escalada insurgente especialmente contra los chiitas”. 

-La realidad del país árabe está muy lejos de ser pacífica. Y es que en Irak la insurgencia es muy compleja y no sólo se reduce a un grupo de chiitas contra sunitas, sino que implica unas comunidades divididas en clanes que tienen sus propias ideologías y que, poco a poco, han sido penetradas por las influencias de los yihadistas de Al Qaeda y saqueadas por la invasión occidental que ahora tiene dos opciones: quedarse en Irak y aumentar casi el triple su pie de fuerza o salir del país árabe y dejar que los iraquíes se las arreglen como puedan. 

“Pero es casi seguro que ninguno de los dos caminos permitirá desarticular la insurgencia en Irak”, concluye Peckel. 

  -Existen tres datos claves:

  1. La palabra chiita se deriva del Corán y se emplea para nombrar a los seguidores del libro sagrado de los musulmanes.
  2. El término sunita cobija a quien sigue las enseñanas del profeta Mahoma.
  3. Los chiitas y los sunitas siguen las mismas tradiciones religiosas, leen el Corán y se basan en los pilares del islam: 
  la confesión de fe, 
  la oración, 
  el ayuno, y 
  la peregrinación hacia la Meca, en Arabia Saudita, por lo menos una vez en su vida.
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Lina Marcela Hernández S.  
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