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domingo, 7 de febrero de 2016

La Iglesia Católica frente al Aborto


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LA IGLESIA CATÓLICA 
FRENTE AL ABORTO

-¡Dígame padre Escalada! La Iglesia Católica ha sometido a excomunión a quienes practiquen el aborto.

-¿Cómo explica que en un país como México, de absoluta mayoría de católicos, se practiquen alrededor de un millón de abortos anualmente, a pesar de la excomunión.

-De acuerdo con las normas y leyes propias de nuestras creencias, de nuestra ética, el aborto siempre es, en sí mismo, malo. No hay circunstancias en que pueda legitimarse un aborto. Nunca hay circunstancias que lo justifiquen. Que es de padre desconocido, que probablemente traerá taras hereditarias, que a lo mejor lo que va a nacer es un monstruo. Nada de eso justifica el aborto en sí mismo. 

-Por lo tanto, pensamos que para defender el inicio de la vida humana se requiere que persistan aquellas sanciones que muchas veces los hombres violamos porque creemos que  las podemos cometer impunemente. Y si las personas que se dedican a eso, o los médicos en forma clandestina pueden provocar abortos, sin que haya algo que frene esto que es violatorio contra la moral, eso afloja las normas morales. 

-O sea, introduce el relajamiento. No debemos favorecer todo lo que lesione el orden moral. Dentro de la Iglesia hay sanciones contra todos los que intervienen directamente en un aborto. Ya no podemos hablar de excomunión en un sentido estricto. Hay una sanción para las pesonas que se acercan al sacramento de la reconciliación y dicen haber cometido o haber participado en un aborto, se les manda ante un sacerdote que tiene determinadas facultades para que las absuelva y puedan acercarse a la comunión. Si las gentes, que a pesar de ser bautizadas y pertenecer a la Iglesia Católica, incurren en este tipo de faltas, probablemente es por grave temor o por ignorancia o por falta de una educación adecuada. Pero sí es realmente lamentable que, teniendo una creencia en la cual el aborto es duramente censurado, haya un relajamiento moral de esta índole. 

-O sea, no hay mucha lógica entre lo que se cree y lo que se hace.

-Usted sostiene que en ningún caso se justifica el aborto, ni aun en los casos en que una concepción pudiera dar origen a un monstruo, según sus propias palabras. ¿La vida biológica es sinónimo, a su juicio, de vida humana?

-Nosotros pensamos que todo ser humano viviente tiene una alma espiritual y que cualesquiera que sean sus deformaciones, siempre es una persona. Podrá decirse: una persona incapacitada en sus facultades o en el uso de su razón, pero para nosotros es una persona que tiene un destino final eterno de felicidad. Una vez que está en la vida, cumple con un destino humano. Para nosotros su vida es un don y su destino final se obtiene a lo mejor de una manera más perfecta que aquellos que tienen todas sus facultades. Porque si estas gentes no tienen posibilidades de pecado por sus malformaciones o su  monstruosidad o por su falta de responsabilidad, y siempre que sean bautizados, para nosotros se ganan el cielo gratis. 

-Habiendo un alma espiritual hay un ser humano, deforme o sin el uso de su razón, pero esto es temporal. En el momento de su liberación, va a ser tan feliz como el más perfecto. Ya eso justifica su  presencia en este mundo.

-¿La vida vegetativa, a su entender, es preferible al aborto en situaciones definidas científicamente?

       -Nunca se puede emplear un medio intrínsecamente malo, para un fin bueno. Lo que censuramos es la acción que destruya algo a lo cual nosotros no tenemos derecho. 

-O sea, el dueño de la vida es Dios. Él es el que la da. Y nosotros no podemos enmendarle la plana, diciendole: "Aquí te salió mal".

-El alto número de abortos y la práctica de adulterios que en un número no conocido se realizan entre la población mayoritariamente católica del país, ¿no es en alguna medida un fracaso de los guías de la comunidad católica?

-Eso nos debe hacer más bien reflexionar, hasta que grado, dentro de nuestras posibilidades, nosotros estamos cumpliendo con nuestra misión educadora y hasta qué grado hay una contradicción entre la creencia y la vida práctica.

-¿La Iglesia Católica favorece alguna forma de eutanasia? Recuerdo el caso de una persona que hace unos años tomo la decisión de quitarse la vida. Entre las razones que adujo decía: ”No puedo resistir el dolor que me causa la tremenda enfermedad que me aflije”. 

-¿Aprueba la Iglesia una decisión de este tipo, en un caso extremo en que las enfermedades revelan que la vida de un ser humano es sólo una ficción?

-Sin duda, hay casos dolorosísismos en cuanto que parece  que la resistencia humana no da para más. Pero siendo lógicos con nosotros mismos, el único que tiene derecho sobre nuestra vida es Dios. Por lo tanto, nosotros nunca podemos violentar nuestra muerte, a través de ingerir algo o usar algún arma. 

-Podemos abandonarnos, en el sentido de no usar ningún medio, pero no acelerar nuestra muerte.

-Es decir,¿el católico que siga las normas de la Iglesia debe soportar incluso el más extremo dolor?

-El católico que siga las normas de la Iglesia debe pensar que ese dolor es parte de su expiación y que se convierte en mérito. O sea, que ese dolor extremo va a ser parte de su premio. De manera que si así, dentro de nuestra filosofía, se dispuso en un plan Providencial, por algo será. O sea, tenemos para nosotros nuestro máximo ejemplo en Cristo. 

-Él sufrió dolores extremos. De manera que dentro de ese contexto la mística del cristiano es: acepta esto tal vez como expiación de lo mío o de los demás. Y ojalá que tenga la fuerza de convertirlo en algo que sea meritorio para mí. 

-Esa es nuestra filosofía.

-Y, ¿si Dios pensara distinto? ¿cómo saber qué es Dios? ¿cómo saber qué piensa?

-Ese es el misterio de Dios. Y el misterio de Dios escapa a  nuestro raciocinio y nada más entra en el ámbito de nuestra fe. 

-O sea, creemos, pero, ¿cuál es el pensamiento divino? Eso sí esta mucho más arriba de nuestras posibilidades. Nosotros simplemente nos basamos en lo que a través, de la palabra que nosotros creemos es de Dios, que es la Esccritura, alcanzamos a entender. Pero, desde luego,escrutar los designios de la mente divina, eso ya no está dentro de las posibilidades de la mente humana, tan limitada.

-¿No es temerario que los hombres quieran hablar en nombre de Dios, hablar por Dios?

-Cuando no tienen una misión para ello, una misión profética, y no tienen una base en la que apoyen su creencia, sería muy temerario. Es el caso de todos aquellos que se creen inspirados y se creen poseedores y, enviados de una doctrina superior.

-Pero en el caso de la Iglesia, es la fuerza de una tradición de 2000 años, llegando a Cristo. 

-Cristo la encomendó a los apóstoles por lo que ellos son la base de la Iglesia, y ellos a su vez nos dejaron el depósito de la revelación, que es la Escritura, y la tradición. O sea, es un tesoro en sí, que tiene como inicio a Cristo y sus dichos, sus palabras en el Evangelio, recogidas por los apóstoles. 

-Creemos que si Cristo fundó a la Iglesia para que predicara la verdad, le debe dar la asistencia para que no se salga de la verdad. Pero tomada en forma colegiada, en forma de instituciónes, no por la inspiración de cada pesona.

-La inspiración se terminó con la muerte del último de los apóstoles y nosotros no tenemos más que la tradición. Y nadie se puede decir a sí mismo como inspirado.


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viernes, 8 de agosto de 2014

El Problema del Aborto



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EL PROBLEMA DEL ABORTO

Mapa de la situación legal del aborto en los estados de México a 1° de enero de 2010:



El aborto en México, referido al aborto inducido o interrupción voluntaria del embarazo, está despenalizado desde 2007 a petición de la mujer hasta las doce semanas de embarazo en Ciudad de México; pero penalizado en 18 de las 31 constituciones de los estados mexicanos.


En abril de 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de Ciudad de México -donde vive aproximadamente un 7,87% de la población mexicana- aprobó la despenalización de la práctica del aborto inducido a petición de la mujer hasta las doce semanas de embarazo.
La Asamblea, por 46 votos a favor, 19 en contra y 1 abstención, aprobó la reforma del artículo 144 del Código Penal de México D.F.
La decisión de la Asamblea Mexicana de 2007 fue recurrida y finalmente el 29 de agosto de 2008 la Corte Suprema de Justicia de México dictaminó, por ocho votos contra tres, que es constitucional la ley de la Ciudad de México que despenaliza el aborto realizado durante las primeras 12 semanas de gestación.
En 2011 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) autoriza la comercialización en México de Zacafemyl-Mifepristona para la interrupción del embarazo y otras trece indicaciones terapéuticas afines.
La legislación sobre el aborto en ciudad de México, junto con la de Cuba, se considera de las más liberales sobre el aborto en Latinoamérica, -siendo similar a la legislación sobre el aborto en Estados Unidos y más restrictiva que la legislación sobre el aborto en Canadá-.
Esta isla legal en México hace que mujeres de otros estados de la República Mexicana se trasladan al Distrito Federal para someterse a un aborto inducido.
Unas 52.484 interrupciones voluntarias del embarazo se han realizado en la Ciudad de México desde su despenalización en el año 2007 hasta el año 2011,

Supuestos contemplados en las distintos estados de México

Todos los códigos penales estatales consideran legal el aborto en casos de violación, y todos salvo los códigos de Guanajuato, Guerrero y Querétaro lo permiten cuando hay riesgo para la vida de la mujer; catorce de los treinta y uno extiendes estos casos para incluir deformidades fetales graves; y el estado de Yucatán desde 1922 incluye factores económicos cuando la mujer ya ha dado a luz a tres o más niños. Sin embargo, según Jo Tuckman del periódico The Guardian, en la práctica hay pocos estados que faciliten el aborto inducido en estos casos, aunque tampoco procesan a los médicos que ofrecen abortos seguros ilegales ni a los médicos clandestinos más baratos.
En algunos estados, como Guanajuato, la práctica del aborto se castiga con penas de prisión de hasta 30 años.

Endurecimiento de las penas en numerosos Estados

Más de la mitad de las constituciones estatales han sido enmendadas, las cuales ahora definen un óvulo fertilizado como una persona con el derecho a la protección legal.
 Desde el 15 de octubre de 2009, ningunos de esos estados ha removido sus excepciones al aborto para reflejar los cambios en su constitución, pero según Human Rights Watch y una ONG local, durante los últimos ocho años el estado de Guanajuato, que tiene tendencia políticas al derecho, "ha negado cada petición por una víctima de una violación embarazada para los servicios del aborto" y aproximadamente 130 de sus residentes han sido condenados por buscar o proveer el aborto ilegal.
En septiembre de 2011 se intentó detener en la Suprema Corte de Justicia el blindaje constitucional a la vida prenatal en los estados de Baja California y San Luis Potosí, pero los proelección perdieron por cerrada votación.

Hitos en la historia de la despenalización del aborto en México

Los hitos más importantes en la historia de la despenalización del aborto en México son los siguientes:
•          1936 
       En el año 1936 un grupo de feministas presentaron el documento "El aborto por causas sociales y económicas" que fue la primera propuesta sobre la despenalización completa del aborto con primeras propuestas en 1920 en el Código Penal Federal y del Distrito Federal.
•          1972 
       Una convención de 100 mujeres se explora esta posibilidad.
       En 1974 se reconoce a la mujer en su derecho político y en su derecho a la procreación.
•         1976 
       En 1976 se inicia la primera jornada para que las mujeres pudieran acudir a cualquier institución pública de salud a realizarse un aborto seguro exigiendo información y dación de métodos anticonceptivos a toda la población femenina.
•          1979
       En 1979 se efectúa una marcha fúnebre en memoria de todas las muertas por abortos clandestinos.
       El 10 de mayo de este mismo año se reconoce el día de la maternidad libre y voluntaria.
•          1988 
       El 28 de mayo de 1988 se instituye el Día Mundial contra la Mortalidad Materna.
•          1996 
       En en el año 1996, en Chiapas, el gobernador Patrocinio González promueve legalizar el aborto por motivos económicos solo en casos de planificación familiar cuando la pareja lo busca de común acuerdo o en madres solteras que no pudieran hacerse cargo económicamente de su hijo.
       Sin embargo, la Iglesia Católica, la organización Pro-vida y el PAN (Partido Acción Nacional) se opusieron a esto logrando la suspensión de la reforma.
•          1997 
       En 1997 se logra la legalización del aborto en 21 de las 32 entidades federativas de la República Mexicana sólo en los siguientes casos:
1)     Cuando el embarazo es producto de una violación.
2)     Cuando hay peligro de muerte para la madre.
3)     Inseminación artificial no deseada.
4)     Grave daño a la salud de la mujer.
•          2007
       El 24 de abril de 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprueba las reformas necesarias a la Ley de Salud y al Código Penal donde se permite la interrupción de la gestación no mayor a las doce semanas.

Número de abortos en México

En cuanto al número total de abortos realizados dentro del país, un estudio realizado en 2008 y fundado por CONAPO, El Colegio de México y el Instituto Guttmacher estimó que se realizaron 880.000 abortos anualmente, con un promedio de 33 abortos cada año para cada 1.000 mujeres entre las edades de 15 y 44.
Según el Instituto Guttmacher, y a pesar de las restricciones legales, de 1990 a 2006 hubo un incremento de casi 33% en el número de abortos realizados en todo México (de 533.000 a 875.000), si bien las cifras sobre mortalidad materna están en discusión ya que los datos son incompletos -sanidad pública pero no privada- o parciales.

Mortalidad Materna y aborto inseguro

La mortalidad materna se define como la muerte de la mujer durante el embarazo, el parto o los 42 días posteriores al parto, por cualquier cosa relacionada o agravada por el embarazo, parto o puerperio, o su manejo, pero no por causas accidentales.
A nivel internacional, la medida generalmente utilizada para identificase y evaluar la existencia y gravedad de las barreras para el acceso a los servicios de salud materna es la Razón de Mortalidad Materna (RMM), que se expresa por el numero de mujeres que mueren durante el embarazo, parto o puerperio por cada 100.000 nacidos vivos.
Debido a que la mayoría de las muertes que se presentan bajo las circunstancias antes descritas son atribuibles a causas prevenibles, la mortalidad es un asunto derechos humanos y así ha sido reconocido por varios mecanismos internacionales.
En 2009, el Consejo de Derechos Humanos de la Naciones Unidades reafirmó que la muerte materna es un asunto de derechos humanos y expresó su preocupación por alta RMM en el mundo.
 Asimismo, solicito a los Estados renovar su compromiso de eliminar los casos de mortalidad y morbilidad materna prevenibles en cumplimiento de sus obligaciones adquiridas en materia de derechos humanos.
En 2011 el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (comité CEDAW) decidió sobre el primer caso de este tipo presentado a nivel internacional, en el cual condenó al Estado de Brasil por la falta de medidas efectivas para prevenir la muerte materna de una joven afrobrasileña.
Por otra parte, la reducción de la RMM en 75% entre 1990 y 2015 fue incluida como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Dicha inclusión representa el compromiso de los Estados para reducir la muerte materna y mejorar los servicios de salud, reiterando sus compromisos internacionales en el Programa de Acción de la Conferencia sobre Población de El Cairo de 1994 y la Declaración de Beijing y su plataforma de acción de 1995.
De acuerdo con la Organización Mundial de Salud (OMS), todos los días mueren en el mundo 800 mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto.
La mayor parte de esas muertes son prevenibles y un porcentaje muy grande corresponde a mujeres en situación de vulnerabilidad: rurales, indígenas, afro descendientes y pobres.
Las causas directas de la mortalidad materna incluyen:
•          la eclampsia y preclamsia,
•          las hemorragias,
•          las infecciones y
•          los abortos inseguros.
Muchas de estas causas se relacionan con la falta de acceso a servicios de salud de calidad, que se asocian con costos elevados de la atención medica, deficiencias en los insumos y equipos, y la falta de personal capacitado.
Asimismo, existen barreras estructurales como las leyes, políticas y practicas que perpetúan la discriminación contra las mujeres en el ámbito social, económico y familiar.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha reiterado la falta de acceso a servicios adecuados de salud materna constituye una violación de los Derechos Humanos de las mujeres, especialmente a su integridad personal, a la salud reproductiva y a la discriminación.
Asimismo, ha señalado que es imprescindible que los Estados cumplan con sus internacionales en esta materia y que se "requieren medidas prioritarias inmediatas" para atender la mortalidad materna.
 Dentro de las recomendaciones emitidas por la CIDH a los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos para el cumplimiento de sus obligaciones se encuentra el acceso oportuno a recursos judiciales efectivos para las mujeres que consideren que el Estado no ha observado sus obligaciones en esta materia.
Por ello, aunado a las acciones de los Estados para evitar la muerte materna en el sector salud, es indispensable que se promueva el acceso a la justicia tanto en casos de muerte materna como de complicaciones severas e incapacitantes.
El principal mecanismo para garantizar la debida investigación de estas violaciones y su sanción es asegurar que las victimas y sus familiares tengan acceso a recursos efectivos y protección judicial.
 Asimismo, las investigaciones judiciales para determinar la atribución de la responsabilidad de los Estados resultan una medida necesaria para identificar y erradicar las practicas discriminatorias que perpetúan la mortalidad materna, reparar el daño de las victimas y promover medidas legislativas y de política publica para que dichos casos no se repitan.
De los 4.4 millones de abortos realizados en la América Latina y el Caribe en 2008, el 95% fueron calificados como inseguros.
El aborto con medicamentos usualmente basado en misoprostol obtenido de una variedad de fuentes, es cada vez más común en toda la región y ha aumentado la seguridad de los procedimientos clandestinos. El uso de este método es particularmente común en Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y la República Dominicana.
Las mujeres sin recursos o con otras desventajas recurren a métodos inseguros y a lugares o personas inadecuadamente capacitados.
Según la Organización Mundial de la Salud, en 2008, el 12% de todas las muertes maternas en América Latina y el Caribe (1,100 en total) se debieron a abortos inseguros.
Cerca de un millón de mujeres en América Latina y el Caribe son hospitalizadas anualmente para ser tratadas por complicaciones derivadas de abortos inseguros.
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martes, 8 de julio de 2014

Controversia



4835 

CONTROVERSIA
  


Señor director:

Sobre la carta precedente, me parece pertinente publicar las siguientes líneas.
Señora Gabriela de González: Su postura y la mía ejemplifican las dos puntas de la controversia sobre la interrupción voluntaria del embarazo. 
Son perspectivas probablemente irreconciliables, pero no por discrepar de la suya la considero falta de moral. 
Simplemente creo que tenemos posturas éticas diferentes. 
¡Qué difícil dialogar así!
Yo podría, si en verdad le interesa, darle tanto información sobre el tema de los hijos no deseados como de mujeres que vivieron su aborto como una liberación y no quedaron traumadas.
Pero me parecería mucho más interesante intentar un diálogo desde nuestro único punto de coincidencia: usted y yo queremos que ya nunca ninguna mujer se vea enfrentada a realizarse un aborto. 
Tal vez por razones distintas, pero eso queremos las dos.
¿Cómo alcanzar ese objetivo?
¿Qué hacer para unir esfuerzos en esa dirección?
Creo que hay que hablar de educación sexual, de métodos anticonceptivos y de otras formas de prevenir los abortos. 
Tal vez si pudiéramos dialogar sobre eso, avanzaríamos un poco en algo que creo que nos importa a las dos.

                         Atentamente
                         Marta Lamas
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-¿Cuál fue la carta precedente?

Señor director:

Me toco ir al supermercado el martes 3 de abril, y al estar en la línea de cajas tomé el ejemplar de Proceso 1587 correspondiente al 1 de abril.
Fue desagradable leer algunas páginas sobre el aborto que publican sus reporteros, pero en particular me apenó el artículo titulado El don de la maternidad, firmado por Marta Lamas, que me pareció denigrante y falto de moral.
Lamas comenta que la maternidad es "...una decisión poetica de un sujeto responsable, una elección amorosa que conlleva deseo, compromiso y trabajo...".
¿Qué no se supone que una relación sexual -donde hay una gran probabilidad de concebir un nuevo ser- implica también "... una decisión ética de un sujeto responsable, una elección amorosa que conlleva deseo, compromiso y trabajo.."?
Menciona ella la experiencia de los especialistas en psicoanálisis acerca de los niños traídos al mundo a consecuencia de una materidad forzada, aunque no cita ningún caso en particular. Por mi parte, yo puedo afirmar que jamás he leído un testimonio de alguien que presuma de haber abortado, como tampoco he sabido de nadie que no tenga pesadillas acerca de su bebé masacrado.
(Hay mujeres que no pueden encender la aspiradora porque su subconsciente les trae inmediatamente el sonido del succionador que utilizaron en su aborto.)
He conocido también a algunas mujeres que no vuelven a sonreír después de un aborto, y que gastan miles de pesos en psicoanálisis, porque no pueden soportar la culpa de haber matado a un ser indefenso.
Desgraciadamente, señor director, a su colaboradora se le olvidó algo esencial: que esos bebés tienen alma, al igual que usted, Marta Lamas y yo. Ella está rebajando la existencia humana al considerarla algo desechable.
No se pueden aplaudir las leyes que castigan a los ladrones de huevos de tortugas, o a los defensores de las focas bebés que son matadas a palos, mientras se favorece el aborto de un ser de 12 semanas de gestación. 
Si se acepta matar a estos pequeños seres humanos, ¿serían entonces preciso aceptar así mismo la matanza de focas y la destrucción de huevos de tortuga? Pues no.
Considero que si la mujer, en uso de sus facultades (inteligencia y voluntad), aceptó tener una relación sexual bajo el riesgo de concebir, debe asumir la respoonsabilidad de sus actos y decisiones y no dar marcha atrás. 
Fue así como, desde mi punto de vista, María dijo fiate a la voluntad de Dios, y no dio marcha atrás a la consecuencia de su decisión.
Sería conveniente que Marta Lamas tomara su don de comunicar como algo a lo que ella también dijo fiate.
Y convencerse de que no es más que un instrumento para informar a la gente, no para mal informarla.
Le envío unos links que seguramente Marta Lamas querrá leer antes de escribir otro artículo tan falto de información veraz y de ética como el comentado.

                                 Atentamente
                               Gabriela de González
(Feliz madre de cuatro hijos, concebidos libre y responsablemente, con inteligencia y voluntad a favor de la vida)
Monterrey, Nuevo León
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viernes, 25 de abril de 2014

Historia de un Aborto


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HISTORIA DE UN ABORTO

Noah Gordon
      
Ese año Sara llevaba el pelo al estilo de docenas de jóvenes modelos y artistas de cine. Los gruesos cristales de los anteojos hacían mayores y más luminosos sus ojos tiernos y preocupados.
La boca, de labios carnosos, le temblaba ligramente, y los hombros tensos y encorvados parecía que esperaban los golpes vengativos de un Dios castigador.
Incluso en aquellos momentos en que  contenía cuidadosamente la  desesperación, seguía parciéndose a la madre muerta cuyas fotos Patricia había examinado con disimulo aunque Sarah era más alta y había heredado algunas facciones de David, su padre, más pronunciadas;  en conjunto encerraba la promesa de una belleza  más interesante que la que se revelaba en las fotografías de Natalia. Bajo el minucioso interrogatorio de Patricia, lo que Sarah había descrito como "varias faltas" resultaron ser tres.
       -¿Por qué no viniste a verme antes?- le preguntó Patricia.
-Siempre tengo unas reglas muy irregulares, pensaba que ya me vendría.
-Además añadió Sara, le había costado mucho tomar una decisión. Los bebés eran maravillosos. Se había pasado muchas horas tendida en la cama, imaginando la dulce suavidad, la desvalida  ternura de un bebé.
¿Cómo había podido ocurrirle a ella?
-¿No utilizarón  anticonceptivos?
       -No.
-Pero, Sara. ¿Y todos los programas sobre el sida que les han dado en la escuela? -le preguntó Patricia con mal disimulada amargura, sin poderse contener.
Sabíamos que no ibamos a coger el sida.
-¿Cómo podías estar seguros de una cosa así?
-Porque ninguno de los dos había hecho nunca el amor con otra persona. La primera vez Roberto utilizó un preservativo, pero la siguiente no teníamos ninguno.
No sabían nada de nada. Patricia hizo un esfuerzo por mantenerse serena.
-Dime, ¿has hablado de esto con Roberto?
-Está muerto de miedo -respondió Sara categóricamente. Patricia asintió.
-Dice que podemos casarnos, si quiero.
-¿Y tú qué dices?
Me gusta mucho, Patricia. Incluso lo quiero mucho. Pero no lo quiero para toda la vida, ¿comprendes? Sé que es demasido joven para ser un buen padre, y yo soy demasido joven para ser una buena madre… Quiere ir a la Universidad a estudiar derecho y ser un abogado importante en Springfield, como su padre. -Se apartó un mechón de la frente-. Yo quiero ser meteoróloga
-¿Ah, sí? Debido a su afición a coleccionar piedras, Patricia tenía la impresión de que le interesaba la geología.
-Siempre me fijo en parte meteorológico de la televisión. Algunos de esos hombres del tiempo son unos payasos que no tienen ni idea de nada. Los científicos están descubriendo constantemente cosas nuevas sobre el clima y creo que una mujer inteligente que trabaje mucho puede llegar muy lejos.
A pesar de su estado de ánimo, Patricia esbozó una sonrisa, aunque fue una sonrisa fugaz. Veía con claridad hacia dónde se encaminaba la conversación, pero quería que fuera la propia Sara quien llevara la iniciativa.


-¿Cuáles son tus planes, entonces?
-No puedo criar un hijo.
-¿Has pensado en darlo en adopción?
-Lo he pensado muchísimo. En otoño empezaré el último curso. Es un año importante. Necesito una beca para ir a la universidad, y si tengo que ocuparme de un embarazo no podré conseguirla. Quiero abortar.
-¿Estás segura?
-Sí. No lleva mucho tiempo, ¿verdad?
Patricia suspiró
-No, no mucho, siempre que no se presenten complicaciones.
-¿Suelen presentarse?
-No es muy frecuente. Pero, en realidad, en cualquier cosa que hagas pueden surgir complicaciones. Se trata de un procedimiento agresivo.
-Pero tú puedes llevarme a un sitio bueno, bueno de verdad, ¿no es cierto?
Las pecas resaltaban sobre la tez pálida de Sara y le daban una apariencia tan joven y vulnerable que a Patricia le costó hablar con normalidad.
-Sí, podría llevarte a un sitio bueno de verdad, si es lo que  finalmente decides. ¿Por qué no lo hablamos con tu padre?
-¡No! ¡Él no tiene que enterarse de nada! Ni una palabra, ¿me entiendes?
       -Estás cometiendo un grave error,  Sara.
-Eso tú no puedes decirlo, ¿Te crees que conoces a mi padre mejor que yo? Cuando murió mi madre, se volvió un borracho que no se tenía en pie. Esto podría hacerle beber de nuevo, y no quiero correr ese riesgo. Mira, Patricia, eres muy buena con mi padre y te aseguro que tiene un gran concepto de ti, pero a mi también me quiere, y tiene… tiene una imagen irreal de mi. Tengo miedo de que esto sea demasiado para él.
-Pero se trata de una decisión muy  imporante, Sara, y no deberías tomarla tú sola.
-No estoy sola. Te tengo a ti.
Eso obligó a Patricia a pronunciar cuatro palabras muy duras:
-No soy tu madre.
-No necesito una madre. Lo que necesito es una amiga -Sara la miró-. Lo haré igualmente con o sin tu ayuda, Patricia. Pero te necesito a mi lado.
       Patricia la miró a su vez y finalmente hizo un gesto de asentimiento.
-Muy bien, Sara. Seré tu amiga -algo en la expresión o en las palabras reveló su dolor, la muchacha le cogió la mano.
-Gracias, Patricia. ¿Tendré que pasar la noche en la clínica.
-Por lo que me has dicho, creo que has entrado en el segundo trimestre. Un aborto de segundo trimestre es un procedimiento de dos días. Y luego habrá hemorragia, seguramente más que un flujo menstral interno. Piensa que tendrás que pasar al menos una noche fuera de casa. Pero, Sara, en Massachussetts, una menor de dieciocho años necesita el consentimiento de los padres para abortar.
Sara la contempló fijamente.
-Puedes hacerme el aborto aquí.
-No, de ninguna manera.      -Patricia le cogió la otra mano y percibió la tranquilizadora energía juvenil-. Aquí no tengo medios para practicar un aborto, y las dos  queremos que se haga de la mejor manera posible. Si estás absolutamente segura de  que quieres abortar, sólo tienes dos opciones: puedes ia a una clínica de otro estado o puedes pedir a un juez que te autorice a abortar en éste sin el consentimiento paterno.
-Oh, Dios. ¿Tengo que presentarme en público?
-No, de ninguna manera. Verías al juez en la intimidad de su despacho, a solas los dos.
-¿Tú qué harías si estuvieras en mi lugar?
Se sintió acorralada por esta prgunta directa. No era posible evadirla, y le debía una respuesta a la joven.
-Iría a hablar con el juez- respondió decidida-. Podría concertar la entrevista en tu nombre. Casi nunca niegan la autorización. Y luego podrías ir a una clínica de Boston; estuve, trabajando allí algún tiempo y sé que es muy buena.
Sara sonrió y se secó las lágrimas con las yemas de los dedos.
-Entonces, lo haremos así. Pero ¿cuánto costará?
-Un aborto de primer trimester cuesta trescientos veinte dólares. Un aborto de segundo trimestre, como el que tú necesitas, es más complicado y más caro. Quinientos cincuenta dólares. No tienes ese dinero, ¿verdad? -dijo.
-No.
-Yo pagaré la mitad. Y tienes que decirselo a Roberto que ha de pagar el resto. ¿De acuerdo?
Sara asintió con un gesto. Por primera vez empezaron a temblarle los hombros.
-Pero lo primero que necesitas es un examen físico
A pesar de lo que había dicho antes, y aunque Patricia no consideraba que Sara fuera realmente su hija, era alguien con quien tenía una estrecha relación personal. Se sentía tan incapaz de hacerle un examen interno a Sara como si ella misma hubiera sufrido los dolores de dar a luz a Sara, o la hubiera acompañado a la escuela por primera vez.
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Descolgó el teléfono, llamó al consultorio de Daniel Noyes en Greenfield y concerto una visita para Sara.
El doctor Noyes concluyó que, en la medida en que él podía afirmarlo, Sara llevaba catorce semanas de embarazo.
       Demasidao tiempo. El firme y joven abdomen de la muchacha apenas estaba abultado, pero no seguiría mucho tiempo así. Patricia sabía que cada día que pasara las células se multiplicarían, el feto crecería y el aborto resultaría más  complicado.
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Solicitó una audiendicia judicial con el honorable Geoffrey J. Moynihan. Llevó a Sara al juzgado en su automovil, le dio un beso antes de dejarla en el despacho del juez y se sentó a esperar en el duro banco de madera pulida que había en el pasillo.
El objeto de la audiencia consistía en convencer al juez Moynihan de que Sara era lo bastante madura para someterse a un aborto. Para Patricia, la audiencia misma era una cuestión  intrincada: si Sara no era bastante madura para abortar, ¿cómo podia serlo para dar a luz y criar un hijo?
La entrevista con el juez duro doce minutos. Al salir, Sara hizo un gesto afirmativo con expresión sombría.
Patricia le pasó un brazo por los hombros y se dirigieron juntas hacia el coche.
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