Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de febrero de 2021

Ser o no Ser

 0663 221 11


SER O NO SER




Lorenzo Meyer

10 May. 2018


-En la última centuria, unas elecciones presidenciales mexicanas realmente competidas se decidieron en el campo de batalla; la disputa por la Presidencia fue la causa de las rebeliones de Agua Prieta, delahuertista o escobarista. En otras, el fraude fue un factor decisivo. 


-En 1910 desembocó en una revolución y, más adelante, se hizo acompañar de violencia y falta de credibilidad, como ocurrió en 1929 (Vasconcelos vs. Ortiz Rubio), 1940 (Almazán vs. Ávila Camacho) o en 1952 (Henríquez Guzmán vs. Ruiz Cortines).


-Algunas de las elecciones realmente disputadas no necesariamente involucraron a una proporción significativa de la ciudadanía, pero otras sí, como ocurrió, además de 1952, en 1988 (Cárdenas vs. Salinas) o en 2006 (López Obrador vs. Calderón). En estos casos, la división y el encono dentro de la parte políticamente activa de la sociedad mexicana -una porción cada vez más amplia- fueron hondos y duraderos. 


-En contraste, en las elecciones sin competencia real -propias del período clásico del presidencialismo priista-, la división que generaron quedó encapsulada y controlada en la cúpula misma del poder, como sucedió en las sucesiones de 1958, 1964 o 1970, donde el elector fue apenas espectador. 


-La elección de 1976 fue caso extremo: el candidato oficial no tuvo competidor registrado y en la cúpula no hubo tensión, por eso y pese al desastre económico de los tiempos, ganó con el 100% de los votos válidos.


-Desde finales del siglo pasado y lo que va del actual, los comicios presidenciales no sólo han sido eventos competidos sino que han involucrado a más de dos candidatos efectivos. 


-En las elecciones de 1994, 2000 y 2012, el fraude y compra de votos se dieron, pero ya no jugaron un papel decisivo, en cambio sí dejaron un sello indeleble en 2006.


-En la elección que está en curso, las sombras de una maquinación al "estilo clásico" han vuelto a aparecer en el panorama político. 


-En el mitin del 6 de mayo en la explanada de la sede nacional del PRI, al presentarse al nuevo dirigente de ese partido -un ex gobernador "duro"-, el candidato oficial reiteró su estrategia para mantener el control de "Los Pinos": usar el esquema de las elecciones sucias del año pasado en el Estado de México y Coahuila. 


-Otros indicadores son la conducta del Tribunal Electoral al sacar con fórceps a candidatos independientes para dispersar el voto opositor o el empeño de los grandes empresarios de aumentar deliberadamente la sensación de miedo al cambio en la sociedad para detener a López Obrador (El País, 07/05/18).


-Hubiera sido de desear que en un ambiente ya de por sí crispado no reapareciera la sospecha de las maniobras ilegales o ilegítimas, pero no es el caso. 


-La imaginación de Sabina Berman, por ejemplo, ya nos ha entregado, en "La tentación del fraude", fábulas muy realistas de lo que nos puede pasar de aquí al 1ª de julio (El Universal, 06/05/18).


-El dictum de Karl von Clausewitz (1780-1831) que define a la guerra como "la continuación de las relaciones políticas, la gestión de las mismas, con otros medios" se puede revertir y considerar que en una coyuntura como la nuestra, la política es una guerra por otros medios. Y es que lo que está en juego es algo más que un mero cambio de siglas partidistas y de personajes en los puestos del poder público, se juega un cambio de rumbo.


-En una discusión sobre la coyuntura política en Gran Bretaña se argumentó que lo más importante en su circunstancia post Brexit es llegar a determinar qué es lo que realmente es hoy ese país como nación -un ex gran imperio que rechaza su unión con Europa- y qué es lo que aspira a ser. Se trata de una variante del gran dilema que enfrentó el príncipe Hamlet: ser o no ser. 


-Pues bien, la elección presidencial coloca hoy a México en una posición similar a la británica o a la del príncipe danés Hamlet: ser o no ser, seguir aceptando la fórmula política -ese "quién consigue qué, cómo y cuándo"- decidida de tiempo atrás por las dirigencias del PRI y del PAN o intentar ser otra cosa. Esto último implica rupturas que, se insiste, serán pacíficas, pero no fáciles o rápidas ni que estarán exentas de errores o de fallas.


-Llegar a ser lo que hoy no somos requiere enfrentar a los intereses creados que han surgido o prosperado en un país de instituciones debilitadas o de plano quebradas, dominado por la corrupción y con regiones sin ley, caracterizadas por una violencia cercana al "estado de naturaleza". El cambio implica riesgos.


-Hoy está muy extendida la idea que el estado que guarda lo público en México no es el deseable. Donde ese consenso se rompe es en el cómo llegar a ser lo que podríamos ser: una comunidad nacional donde las instituciones funcionen según la letra y el espíritu de las leyes. Aspirar a ser "potencia media" ya dejó de ser preocupación significativa, lo importante es no ser una sociedad subordinada a otras, superar desigualdades sociales evitables, dar forma a una economía viable, tener seguridad en la vida cotidiana y una estructura de autoridad -de gobierno- considerada como algo propio y no como la de hoy: una estructura corrupta dedicada a extraer recursos de los más para concentrarlo en los menos.


-¿Hay algo de utópico en las líneas anteriores? 


-Sí, pero sin elementos utópico-realistas en el horizonte el presente se hace intolerable y el futuro desalentador.

————————————————————

agenda_ciudadana@hotmail.com

————————————————————

miércoles, 10 de febrero de 2021

Futbol

 


     2241 221 10


MOVIDAS POLÍTICAS Y FUTBOL




Isaac Bigio

Análisis Global


No siempre los resultados de los partidos cruciales del torneo se definen en la cancha.


El deporte no escapa a la sociedad en que vivimos.


Los campeonatos tienen siempre un transfondo político y económico.


Durante la época de la guerra fría las olimpiadas eran una arena donde los llamados "mundo libre" y "mundo socialista" competían por mostrar cuál de los sistemas sociales permitía mejores condiciones para las actividades humanas.


La URSS, EEUU y China, no sólo eran las grandes potencias nucleares, sino también olímpicas.

La pugna por las medallas enfrentaba a las dos Alemanias y a los dos grandes bloques políticos que se disputaban el control del planeta.


En los mundiales de fútbol ninguno de los grandes protagonistas de la guerra fría solía tener un rol significativo.


 


China logró entrar en esta versión (2002) por primera vez a este torneo y EEUU recién ha empezado a invertir recursos en el soccer.


La URSS, en vida de Stalin, nunca participó de mundial alguno.


La primera vez que miembros del Pacto de Varsovia compitieron en un mundial fue en 1954 en la neutral Suiza, al año de haber muerto Stalin.


Sólo en dos oportunidades (Hungría en 1954 y Checoeslovaquia en 1962) equipos de países regidos por partidos comunistas llegaron a una final.


Los mundiales tendían a ser patrimonio de los equipos latinoamericanos y europeos.


Sólo en estas regiones se jugaban las copas y sólo de allí salían los finalistas en los cuartos de final.


Sin embargo, los mundiales siempre tuvieron un carácter político.


El fascismo impulsó conscientemente a que Italia ganara las copas de 1934 y 1938, como vía de afirmación y expansión de su influencia.


En Brasil y Argentina los mundiales han servido para distraer a la opinión pública.


En 1978 la junta militar logró usar el torneo jugado en su país para consolidarse.


Hasta la fecha hay diversas denuncias que Argentina logró llegar a la final gracias a que se arregló un partido con el Perú (quien estaba gobernado por una dictadura amiga) para que se dejara vencer por seis goles.


Desde la caída del muro de Berlín la globalización de los mercados y la cultura ha venido avanzando.


Esta requiere de un deporte profesional por excelencia, en el cual se uniformicen los diversos países para competir entre ellos.


El béisbol es un deporte centrado en las áreas de influencia norteamericana, mientras que el cricket lo es en la mancomunidad británica de naciones.


Ahora países que nunca le habían dado mayor importancia al balompié se ven obligados a destinar cuantiosos recursos en fomentarlo.


En el año 2002, por primera China y todos los 5 miembros del consejo de seguridad de la ONU han participado de un mundial.


Japón y EEUU han gastado billones en servir de sedes y dotarse de equipos sólidos.


También por primera vez, seis de los siete miembros del grupo de los países más ricos han competido en un mundial y han llegado a ser anfitriones de éstos.


Las olimpiadas cuentan con mucho amateurismo y son demasiado variadas en disciplinas.


En cambio, en los mundiales cada país se siente representado por su propio equipo nacional.


La lucha deportiva es también una que sirve para levantar el orgullo nacional y atraer atención internacional, la misma que pueda conllevar a réditos en turismo e inversiones.


El hecho de que Senegal derrotase a su ex-potencia colonial, la misma que fue el campeón de 1998, es algo que levantó el orgullo nacional propio y africano.


Las derrotas de México y Argentina ante rivales tradicionales con los que anteriormente han estado en guerra es algo que merma el orgullo nacional.


El mal desempeño gaucho en el mundial 2002 contribuyó a acrecentar el malestar social que sacudía a la nación con la mayor crisis política y económica de Sudamérica.


El mayor acto de violencia en el mundial se dió en Moscú cuando la escuadra rusa perdió ante Japón, país con el cual estuvieron en guerra en 1904 y 1945 y que hoy compite con Rusia en el Asia.


La primera copa jugada fuera de Europa y las Américas (Corea del Sur-Japón 2002) fue la primera en la cual equipos de Asia llegan a cuartos de final.


Nunca ante una nación no cristiana llegaba tan lejos y ahora una musulmana ha salido tercera mientras una budista ocupó el cuarto puesto.


Los mundiales también sirven para el potenciamiento de numerosas multinacionales.


Algunas de éstas, como Nike, hasta se ufanan de haber tenido prácticamente comprada a la principal escuadra (Brasil).


El hecho de que los mundiales tiendan a convertirse en otra arena más de la pugna por vender la imagen de un país en medio de la globalización va a generar nuevos conflictos tras la mesa.


Corea del Norte no pudo entrar al mundial antepasado y la circunstancia de que la copa se haya jugado en la mitad sur de su nación debe servir para que se incentive el aislamiento internacional que Bush pregona.


Palestina tiene derecho a presentar su equipo a las eliminatorias, pero no así Chechenia o Kurdistán.


El derecho a contar con un elenco en el Mundial constituye un avance político hacia la independencia.


No por casualidad, Francia impide que sus dependencias en ultramar puedan tener sus propios elencos, aunque colonias de otros países sí tengan tal derecho.


Algunos países deben competir en ligas que pertenecen a otras regiones.


Esto debido a razones de índole política.


Israel sigue sin poder entrar a las eliminatorias jugadas en su continente.


Este país asiático debe competir a veces en la misma liga con Europa u Oceanía.


Turquía, pese a ser una nación esencialmente asiática, persiste en querer estar en la liga europea pues así busca generar las condiciones para un eventual ingreso a la Unión Europea.


Trinidad Tobago, Guyana o Surinam no participan en la liga sudamericana, pese a estar en dicho continente, pues geopolíticamente son parte del Caribe.


El Reino Unido es un caso extraño, ya que se permite a un mismo país contar con 4 equipos nacionales y en 1958 se llego al extremo que estos 4 llegaron al mundial, mientras que Sudamérica sólo tuvo 3 equipos y Asia, Afria y Oceanía, ninguno.


Por el momento el subcontinente indio es un gran ausente, pese a albergar a un quinto de la humanidad.

Los resultados del mundial 2002 sirvieron poderosamente al régimen sudcoreano para consolidarse frente a un creciente descontento interno, así como para aventajar sus posiciones de fuerza en la carrera para aislar a Corea del Norte y eventualmente anexarla.


A las corporaciones niponas y coreanas el Mundial 2002 les servió de gran ayuda para expandir su influencia internacional.


La segunda potencia económica del planeta sale bien parada de este torneo, ya que el hecho de haber ofrecido una buena infraestructura tecnológico fortalecerá su imagen inetrnacional.


A falta de pan bueno es circo y la victoria brasilera permitió apaciguar ánimos en el país latino más grande y poblado.


Dato curioso es que el actual campeón y los anfitriones de las tres recientes copas (Africa del Sur, Alemania y Japón) quieren ingresar como miembros plenos al Consejo de Seguridad.


Una buena perfomance en esta copa les ayudaría a majorar su imagen y su base interna.

------------------------------------------------------------------

Isaac Bigio es analista internacional. 

Ha dictado clases en la London School of Economics.

------------------------------------------------------------------

martes, 12 de enero de 2021

50 Años

 


   0805 211 12


50 AÑOS ¿SON NADA O MUCHO?



Lorenzo Meyer

02 Ago. 2018


Carlos Gardel, en su tango Volver, sugiere "Que veinte años no es nada". 


En la vida de las colectividades, y teniendo como trasfondo la historia larga, medio siglo también puede ser nada, pero igual puede ser una eternidad. 


Sobre todo, cuando el tiempo histórico corre muy acelerado.


Para México, es un tiempo perdido ese medio siglo político transcurrido entre hoy y ese julio de 1968 que empezó como una riña más entre estudiantes en el Centro Histórico de la capital, los días 22 y 23, pero que en una semana escaló a un asalto por el Ejército con el empleo de una bazuca a la Preparatoria de San Ildefonso, para culminar con la masacre del 2 de octubre. 


Es el medio siglo que el país tardó en transformar al PRI de partido de Estado en fuerza marginal. Es en ese sentido que fue mucho tiempo, un tiempo que preservó males e incubó nuevas tragedias.


La última elección presidencial ha abierto, finalmente, la posibilidad de hacer del cambio de gobierno algo más que un relevo sexenal: un cambio del régimen. La transformación en la naturaleza de la política mexicana que demandaron en el 68 los estudiantes de entonces pudiera estar teniendo lugar apenas ahora, aunque pudo haber empezado mucho antes, en 1988, por ejemplo.


El contraste del 68 mexicano con el francés, por ejemplo, nos dice mucho sobre el potencial de cambio de aquella coyuntura. En Francia, la gran protesta estudiantil se extendió a sectores obreros. El gobierno resistió el embate, pero al año siguiente, un referéndum sobre ciertas reformas del Estado desembocó en la derrota y renuncia de un personaje tan importante como el presidente Charles de Gaulle, fundador de la Quinta República. 


Aquí, en cambio, todo se hizo más rígido, más claustrofóbico. Pero claro, De Gaulle era una figura enorme por su papel como cabeza de la "Francia Libre" en la Segunda Guerra Mundial, un hombre que podía citar lo mismo a Sócrates que a Goethe, y que supo cuándo y cómo debía dejar el poder para dar paso a una nueva época. 


En contraste, Gustavo Díaz Ordaz -que sólo tenía en común con De Gaulle su personalidad autoritaria- simplemente le entregó el poder a otro autoritario y la democracia fue entrando a plazos.


  En la práctica y hasta apenas ayer, la consigna del poder político y económico fue: cambios mínimos en forma sin alterar el fondo.


La manera como concluyó el 68 mexicano fue una tragedia nacional evitable y que debió servir para mostrar, a propios y extraños, que el régimen imperante ya no era funcional, que urgía reemplazarlo por otra fórmula, una democrática que procesara mejor las demandas de una sociedad que había cambiado mucho desde que había surgido el PRI como el PNR de Plutarco Elías Calles o se había transformado en partido de masas bajo Lázaro Cárdenas (PRM).


Eso fue lo que Pablo González Casanova trató de mostrar y urgir antes del estallido, en La democracia en México (1965). Desde la universidad, llamó al cambio pacífico, a poner al día la estructura política de una sociedad mexicana en cambio rápido. 


El llamado fue desoído y las consecuencias, además de la violencia del 68 y la pérdida de legitimidad de la estructura de poder, fueron la persistencia del distanciamiento entre sociedad y gobierno, la guerra sucia, mayor corrupción e impunidad, una economía que perdió dinamismo, pobreza, marginación y desigualdad social en crescendo y, al final, la violencia criminal desbordada y la degradación de la vida colectiva.


La resistencia al cambio de régimen demandado hace medio siglo de manera tan sorpresiva como imaginativa, pacífica, inocente, prolongó lo que González Casanova ya había argumentado que no podía funcionar. El daño por no aceptar una genuina apertura democrática es imposible de calcular, pero se antoja enorme. 


Quienes han cargado con ese costo son millones y quienes se han beneficiado son una minoría: la clase política que acaba de ser derrotada -la del lema "un político pobre es un pobre político"- y quizá la oligarquía que se formó y consolidó al amparo de sus políticas fiscales y económicas. Privilegios que no sólo se mantuvieron, sino que se expandieron.


Hay decenas de indicadores para demostrar las consecuencias dañinas del no cambio, de reformas a la Carlos Salinas o a la Peña Nieto, que mudaron las formas sin tocar las esencias. 


Un ejemplo, entre muchos, es la evolución de la proporción entre salarios y utilidades en la composición del Producto Interno Bruto (PIB). En 1976, un documento del Banco de México puso en 40% la participación de los salarios en el PIB, pero en 2013, y con cifras de la OCDE, otro estudio encontró que ya era de apenas 26%, en contraste con el 70% en Francia o Reino Unido.

 

Para concluir y recordando una obra de Proust, la tarea del nuevo gobierno es recuperar, para la sociedad, el tiempo perdido. Y para la sociedad mexicana, no olvidar el significado de este cincuentenario.

————————————————————

agenda_ciudadana@hotmail.com

————————————————————

 

 

 

martes, 18 de agosto de 2020

Juan Carlos de Borbón

 


   1919 280 18


JUAN CARLOS DE BORBÓN



Marcos Roitman Rosenmann


La Jornada

09/08/2020 


-Las casas reales europeas y árabes se apresuran a mostrar su apoyo a los Borbones. 


-Representan un anacronismo histórico y político. No es de extrañar, excesos y escándalos los unen. Democracia y monarquía no son compatibles, aunque la maquillen de constitucional y parlamentaria. Así, mientras en palacio enmudecen, el actual presidente de Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, ha declarado que la monarquía no corre peligro. Para justificarlo, subraya que Juan Carlos I ha tenido un comportamiento personal reprochable, pero, en tanto jefe de Estado, una conducta ejemplar. 


-El propio Juan Carlos de Borbón distingue tal circunstancia, al comentar entre amigos: los menores de 40 años me recordarán por ser el de Corina, el del elefante y el del maletín. 


-Igualmente, en misiva a su hijo, Felipe VI, dice abandonar España por la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada. 


-El Partido Popular, Ciudadanos, PSOE y VOX se suman al argumentario. Asimismo, Felipe González muestra su apoyo al emérito, destacando su legado. Se busca salvar la manipulación histórica construida en torno a Juan Carlos I y blindar a Felipe VI. En otras palabras, el ciudadano Juan Carlos ha cometido ilícitos no imputables en tanto rey. Resulta esquizofrénico, separar su condición de jefe de Estado de la malversación de fondos, evasión de capitales y enriquecimiento ilícito. Si Juan Carlos I, en su juventud, dicen, pedía dinero para sobrevivir, hoy su patrimonio se estima en mil 700 millones de euros. 


-¿Cómo se explica? 


-Fue en su condición de rey que amasó dicha fortuna, atesoró poder y actuó sin cortapisas, a sabiendas de ser intocable.


-Apodado Campechano, políticos, gente de la cultura, las artes y el deporte, intelectuales, empresarios y periodistas de la prensa rosa y no tan rosa, han sido cómplices de sus devaneos por cobardía, servidumbre o conveniencia. 


-Hasta hace dos días, le han festejado sus gracias y desplantes (infidelidades) a la reina Sofía. Igualmente, silenciado sus juergas, cobro de comisiones y despotismo político. Nunca ha sido un demócrata, tal vez, en ocasiones, por oportunismo. Sin embargo, la farsa ha sido consensuada a partir de su nombramiento, por el dictador Francisco Franco, como legítimo sucesor al trono y continuador del régimen, en 1969. 



-Recordemos su discurso de coronación en 1975: 


“Juro por Dios y los santos evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del reino y guardar lealtad a los principios del Movimiento Nacional…" 


-Una figura excepcional entra en la historia. El nombre de Francisco Franco será un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. 


“Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado. Su recuerdo constituirá para mí una exigencia de comportamiento y lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la patria. Es de pueblos nobles y grandes saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda la exigencia a su servicio.” 


-Y no hay dudas, siguió sus pasos. Usurpó el poder y se mantuvo gracias a un séquito fiel. Se deshizo de todos cuanto le pusieron límites. Comenzó pronto, en 1956 mató a su hermano menor de un accidental disparo. Ya como rey forzó la renuncia de Adolfo Suárez. En su trayectoria como jefe de las fuerzas armadas patrocinó el frustrado golpe de Estado del 23 febrero de 1981, y se apoyó en políticos corruptos e inmorales, tan responsables como él de sus indecencias. (Rebeca Quintans publicó la mejor historia de sus andanzas, en: Juan Carlos Borbón: una biografía sin silencios, Akal, 2016).


-En esta dinámica, la derecha y la socialdemocracia aplaudieron su exabrupto en la Cumbre Iberoamericana al mandar callar al presidente Hugo Chávez con su famoso ¡¡Por qué no te callas!! En España lo celebraron. No es momento de hacer la historia de las casas reales. Pero están salpicadas de escándalos sexuales, asesinatos, corrupción, pederastia, enriquecimiento ilícito, trata de esclavos, traiciones, incesto. Por algo son reyes. Hoy, sus acólitos, defienden a Juan Carlos de Borbón como impulsor de la democracia en España. La historia al revés. Se regatea al pueblo ser el verdadero artífice, con su resistencia y lucha, el motor del cambio social. Lo pagaron con la represión, la tortura, el exilio, y algunos con su vida. Pero seamos realistas, la izquierda republicana, la derecha nacionalista y antimonárquica no han ganado las elecciones, ni tienen fuerza para imponer un pacto como en 1931. No habrá referéndum monarquía o república. Los partidos monárquicos y las fuerzas armadas, poder fáctico, no están por la labor. No está enjuiciado ni imputado en España. Lo está en Suiza. El resto del debate es parte de la sociedad del espectáculo. Huida exilio, escapada, vacaciones, o indagar su paradero es fútil. Lo relevante es la mentira que se construyó en torno a su figura y reinado para restablecer, en pleno siglo XX, una institución decrepita, la cual perdura gracias a un acuerdo de canallas. Ahora, Juan Carlos de Borbón es tu turno, ¿Por qué no hablas?

——————————————————————